Opinión
El papel de los “influencers” económicos: ¿Asesores o lobbistas?
jueves 2 abril, 2026
Feijoo Colomine Durán*
En la Venezuela de marzo de 2026, nos han vendido una narrativa peligrosa: que aumentar el salario mínimo oficial es “inflacionario” o “imposible”. Un ejército de economistas e “influencers” corporativos repite este mantra diariamente, protegiendo —quizás sin decirlo— los intereses de un sector empresarial que se ha acostumbrado a operar subsidiado por el hambre del trabajador.
El papel de los “influencers” económicos: ¿Asesores o lobbistas?
En el ecosistema de la opinión pública, algunos economistas muy “mediáticos” han contribuido a normalizar la idea de que salarizar sería inviable. No todos los analistas son iguales: unos proponen aumentar el salario y otros sostienen que la bonificación es la única salida. Más que asesores, ciertos voceros cumplen el papel de racionalizar decisiones que favorecen al capital.
Pareciera que estos analistas, bajo un barniz de tecnicismo, actúan como portavoces de intereses privados. Estos influencers contribuyen a moldear la percepción social asegurando que el Estado y las empresas quebrarían con un ajuste salarial. Sin embargo, omiten deliberadamente que la desbonificación paulatina no requiere “dinero nuevo”, sino honestidad contable.
Su labor parece ser la de mantener la “anestesia” social mientras el capital se ahorra miles de millones en pasivos laborales a costa de la seguridad social de la gente.
El dinero ya “está en la sangre”
El argumento de la inflación merece una revisión más rigurosa. Hoy, el Estado y el sector privado ya pagan bonos (como el de “Guerra Económica”, de productividad, de transporte) que rondan los $150. Ese flujo monetario ya circula en la economía; ya está “en la sangre” del sistema. Convertir gradualmente $50 o $75 de ese bono en salario base no aumenta la masa monetaria ni la liquidez. Es, simplemente, un cambio de etiqueta contable que devuelve el carácter salarial al ingreso. Si el dinero ya se está pagando, ¿por qué dicen que no se puede subir el sueldo?
Las “tablas anestesiadas” y el fin de la meritocracia
Mantener el salario mínimo en 130 bolívares ha “anestesiado” las escalas profesionales. Hoy, un especialista con postgrado gana casi lo mismo que un personal no calificado porque la bonificación lo aplana todo. Al llevar el mínimo a un rango de $50-$75, se despiertan automáticamente las interescalas. Un profesional pasaría a ganar $300 y un especialista $450 de forma orgánica, rescatando la dignidad del talento humano en el sector público.
El “fantasma” de las prestaciones
El empresariado se opone alegando que el recálculo de prestaciones sociales los quebraría. Es una falacia en toda la regla.
Las prestaciones no son un pago en bloque; son una deuda a cuenta gotas que se paga solo cuando el trabajador egresa.
Una gestión planificada permite crear fondos de reserva. Lo que ocurre hoy es una transferencia de riqueza inversa: el trabajador financia la operatividad de las empresas al renunciar forzosamente a su patrimonio futuro (vacaciones y utilidades calculadas sobre el salario mínimo).
Una válvula de escape para aliviar las tensiones después del 3 de enero
La fragilidad política que vive el país desde principios de año exige soluciones urgentes. El gobierno tiene las fuentes de financiamiento: la recaudación récord del SENIAT, el oro y el petróleo son flujos reales y constantes.
Seguir usando el bono como herramienta de control fiscal es un error táctico; tras los eventos de enero, esa estrategia perdió efectividad. Se debe buscar algún mecanismo de drenaje de las tensiones de manera urgente y está decisión no puede seguir aplazandose.
Es ahora o nunca
El anuncio debe hacerse antes del 1 de mayo. No hace falta reformar la Ley orgánica del Trabajo ni esperar a “condiciones ideales”.
Solo hace falta voluntad política para dejar de subsidiar al capital con el lomo del trabajador. La regularización del salario mínimo es el único camino para la paz social y la reactivación real del consumo.
Es hora de que la economía deje de estar al servicio de unos pocos y vuelva a cumplir con la Constitución.
*Profesor Titular UNET
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