Opinión
El pintor de la luna
miércoles 3 junio, 2026
Néstor Melani-Orozco
Lucien Rudaux describía la soledad de paisajes dentro de la Luna: “….Caminaba aquella mañana de los primeros días de junio aún con las delicias del calor avisando el verano, pues había venido de la Barcelona catalana a Francia para conocer con mucha devoción el Museo George Pompidue. Era 1987. Ya el país catalán me había concedido el Premio Internacional de Dibujo Joan Miró y desde los vinos de París me envolví en los manifiestos esotéricos de la poesía de Albert Camus y de entender más a Francoise Sagan que leí en mis años de jovencito. Entonces entre esquinas mágicas por donde cruzó Amadeo Modiglani y se vistió de amor Paul Gauguin sin saber este pintor que era bisnieto del libertador de América. Allí en todo encontré un museo dedicado a la astronomía, muy de tiempos y de una calle romántica que se dejaba revestir de la gigante aguja de hierro de la torre Eiffel. Pensé en Camilo Flammarion, el astrónomo que descubriendo astros en el firmamento una noche encontró una luminosa estrella y la bautizó con el nombre de ” La Estrella Bolívar”. Era volver en ese momento de la capital de los Marselleses a sentir quizás a Julio Verne y viajar en lo sideral, las presencias e de la poesía de Bauldelaire y entender a Ives Tanguy en los hechos surrealistas, para sentir las oraciones de un cielo y dejar los códigos de las purezas escritas en la Biblia. Entonces de nuevo me adentré en ese claustro de salones y de credos del universo y caminando por las exposiciones logré contemplar las obras de Lucien Rudaux, el mismo que en la biblioteca de Teodoro Gutiérrez Calderón en 1966 había leído de pintar “Paisajes de la Luna” como si hubiese viajado a los mares de la tranquilidad y el océano de las tempestades. Allí Lucien Rudaux en sus testigos y dimensiones del alma asistía a los silencios de la luna. Caso que aún el dicho del hombre no había conquistado la ciencia espacial y este maestro y astrónomo viajaba en cuerpo astral al lugar del satélite natural de la Tierra. De entender de este personaje más interesante que las manifestaciones de la astrofísica, puesto pintaba desde una composición surreal y parecía desde los dioses y los puntos exactos de las estrellas conocer el secreto de los viajeros de Dios. Me detuve varias horas en aquella contemplación y les escribí a mis amigos, desde Emerio Darío Lunar en Maracaibo hasta el maestro del esotérico mensaje de Colombia, Alejandro Obregón a quien haba conocido en Pamplona, Colombia, por voluntades de Eduardo Ramírez Villamizar. Lo dije delante de Mauro Mejias, a quien encontré en “La Sala Pares” de Barcelona en España. Los años ocurrieron mis esperanzas y un día merideño después de más de treinta años se lo conté al profesor Alejandro Besembel y desde los versos lo entendió el poderoso académico y poeta Lubio Cardozo. Desde la luna un encanto místico, gnóstico, masón y profético. Volví muy después a releer los sublimes paisajes de la luna y a describir los exactos puntos de plata entre el azul inmenso de las distancias de un viajero primer creador del “Arte Espacial” más allá de los secretos armoniosos consagrados a las almas… para que miremos el cielo e invoquemos la paz… ______
Artista Nacional. *Maestro Honorario. Doctor en Arte. Pintor, Dramaturgo y Escritor. Cronista de La Grita
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