Opinión
El pueblo de Legueremari: El nombre oculto de nuestro Valle Táchira en 1557
martes 19 mayo, 2026
Alexis Balza
Existe una tendencia histórica a creer que San Antonio del Táchira nació del silencio y la soledad en 1724. Se nos ha contado que estas tierras eran un corredor vacío hasta que la voluntad de los fundadores decidió trazar calles y levantar una iglesia. Sin embargo, los archivos de la Nueva Pamplona de Indias guardan un secreto que nos obliga a mirar hacia atrás, casi dos siglos antes de lo que creíamos: el nombre de nuestro valle ya vibraba en 1557.
El Hallazgo: 10 de abril de 1557
La historia tiene fechas que actúan como bisagras. Aquel 10 de abril de 1557, apenas ocho años después de que los españoles fundaran Pamplona, el sistema administrativo colonial puso sus ojos en nuestra frontera. En los registros de encomiendas de Silvano Pabón Villamizar, aparece un nombre que debería resonar en cada escuela de nuestro municipio: Legueremari.
Bajo el mando del encomendero Pedro López de Garfias, el grupo indígena de los Legueremari fue registrado legalmente con una ubicación geográfica indiscutible: “En Táchira”. Este no es un dato menor. Significa que, mientras el mundo renacentista se transformaba en Europa, en las orillas de nuestro río ya existía una organización social, un nombre propio y una presencia humana que los conquistadores se vieron obligados a reconocer y administrar.
La Génesis de la “Tachirensidad”
Humanizar este dato es comprender que los Legueremari no eran solo un número en un libro de tributos. Eran los dueños originarios del paisaje, quienes bautizaron con sus pasos lo que hoy es San Antonio y Ureña. El sufijo -mari, que comparten con otros grupos como los Correcetimari (encomendados a Pedro Alonso de los Hoyos) o los Venumare, nos habla de una familia lingüística y cultural que habitaba la cuenca mucho antes de que se trazara la primera línea de cal.
Este valle no era un desierto. Era un hervidero de actividad indígena bajo la mirada de hombres como López de Garfias o Nicolás Nieto, quienes operaban en sectores como Culaga y Sicaluna. Estos primeros repartimientos son la verdadera génesis del estado Táchira. San Antonio no es solo una fundación tardía; es el suelo donde se ensayó por primera vez la administración del territorio que hoy llamamos patria chica.
El Gentilicio Primado
He llamado a mi obra “El Gentilicio Primado” precisamente por hallazgos como este. Ser “primados” significa ser los primeros, los originales, los que estaban aquí cuando la historia apenas comenzaba a escribirse con tinta hispana. Legueremari es el nombre oculto que nos devuelve la dignidad de un origen milenario.
Hoy, cuando caminamos por las calles de San Antonio, no solo pisamos la herencia de 1724. Pisamos la tierra que López de Garfias recibió en 1557 y, sobre todo, la tierra que los Legueremari cultivaron y defendieron. El rescate de este nombre es un acto de justicia histórica: dejemos de llamarnos una “zona de paso” y comencemos a reconocernos como el destino de gloria que ha estado aquí, con nombre y apellido, desde hace casi cinco siglos.
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