viernes 27 mayo, 2022
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El último campanero de La Grita

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Néstor Melani Orozco *
Juan Alberto Sánchez es el milagrero más interesante que vive en La Grita. Allí frente a las tres gigantes puertas de los hermanos Escalante de la Basílica del Espíritu Santo, en la esquina de la plaza Bolívar. Allí vende imágenes, estampas y milagros del santísimo Cristo de la ciudad “Atenas del Táchira”.
Entre sentimientos, es el mejor campanero de las iglesias del Táchira…pues su armonía la aprendió siendo muy niño, estudiante de la Escuela Parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, desde las hermanas misioneras españolas, raíces de Vizcaya, viajeras por el mundo, y de las evocaciones eternas del ilustrísimo, monseñor Raúl Méndez Moncada.
En el olor a rosas y desde el imponente y métrico campanario gigante del Espíritu Santo, donde han repicado y doblado las campanas, entre la verdad de las esperanzas y las heridas por un siglo, testigas elocuentes de los misioneros de aquellas raíces melódicas y avemarías venidas de España muy vieja.
Quizás de mil nombres.
¡Amor a la eternidad!
Sigilo de un poeta y mirador de los azules del cielo…
Del repicador de las cerillas de Madrid, escribiendo las tres de cada tarde por el devenir de los tiempos. O del Ángelus de Millet en las armonías de las santidades…
En siglos de Constantino, emperador, hijo de santa Elena en Roma. O de san Pedro convertido y desgastado su pie, por los besos, sentidos de los dos mil años…
Entre los gigantes campanarios de Dios. Y el candor de las columnatas de Bernini. En las impresionantes memorias de los sonidos y conciertos de las campanas…
Ayer volví a ver al campanero de mi pueblo, el hijo de Ramón Sánchez, el alarife de la iglesia Catedral. Y eterno músico mayor de la Banda Municipal, con raíces humanas de un pueblo.
Fue de amor, se devolvía de los sueños, cuando una pequeña pieza del péndulo del reloj alemán se desprendió y le hirió…
Y desde el alba cantaron los gallos y de amor sonaron las campanas vigilias de un reloj muy viejo…y la ciudad entera clamó al Altísimo. De los sentidos del reloj, reliquia de los recuerdos y patrimonio de la ciudad, aquel entregado por el comisionado coronel García, en tiempos del general J. V. Gómez, regalo del general Eleazar López Contreras, como lo describió Monseñor Arias Blanco y lo anotó don Raúl Salcedo.
Así, Juan Alberto Sánchez, vendedor de los milagros más hermosos del Santo Cristo de La Grita. Y también en el sagrado oficio de campanero desde la heredad antigua, con las memorias del cielo y las romerías anunciantes de los peregrinos.
Porque hasta los santos lloraron. Y la luna destinó inviernos.
Fue recordar al campanero de la Catedral, quien de celador se llamó José Gregorio Luna, en años muy viejos pasados en la iglesia matriz. O de Pedro Moreno, anunciante de las misas en la abadía neogótica del padre Sandoval.
Porque más cerca del cielo, Juan Alberto contó los calendarios, escuchó las oraciones y se transformó en la imagen de la alta torre para mover las lianas y hacer sonar las campanas, como el mismo de Notre Dame, el dichoso escultor inglés, convertido en la novela por  Víctor Hugo, y dejar agua bendita a una divina carta de amor en los sueños…entre los milagros y la  pureza de tantas verdades… la inmensidad de Dios, encanto de los pueblos…en las semillas de la aldea y la presencia de los humildes.
Ayer volví a ver a Juan Alberto, en la sabiduría secreta de las campanas de la torre de Rafael Pino. O de los dolores de cabeza del padre Fonseca, cuando ocultó los planos que Juan Bosco, en Turín, le dijo al reverendo Murialdo de unos diseños para un campanario al ilustrado monseñor Jáuregui…
El campanero ahora lleva año nuevo. Con un sombrero de los viajeros. Muy mejor y con luz y la fe al milagro inmenso de Jesús de Tadea. Y para describir los péndulos en el aroma del bronce de las campanas…
Con azul incienso y la verdad de un Cristo barroco y muy viejo de los campaneros con 400 años eternos…
Entre un destino de las verdades, para ver volar las palomas y volver las eucaristías al amor infinito…
Cuando de un sacramento poético sonarán las campanas y Dios, amor de los justos, derramará bendiciones…
Y La Grita cruzará las calles y caminos para saludar de amor a Juan Alberto Sánchez, el último campanero…
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Cronista de La Grita

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