En Defensa de la descentralización

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El cambio político que se comenzó en el año 1989, como consecuencia del agotamiento del modelo de Estado Centralizado, presidencialista y centralizador, por un proceso que impulsado desde la sociedad, y que obligo a los factores de poder su aceptación; y gracias a individualidades políticas que impulsaron la descentralización político administrativa, se logró la modernización de Venezuela, se acercó el problema a la solución en los estados y municipios y con ello un nuevo empoderamiento ciudadano.

Pero la descentralización y la apertura económica encontraron  en el camino de su consolidación muchos enemigos que no se quedaron cruzados de manos.

Desde el lado de los partidos políticos democráticos existían sectores con resistencia al cambio, conceptualmente eran centralistas y no querían ni soltar ni compartir el poder. Junto a ellos, los empresarios que se hicieron a la sombra del Estado y que no querían salir al mercado a competir sino continuar en el monopolio que el Estado les garantizaba.

A este cuadro, se le sumo el teniente coronel Hugo Chávez; por el que grupos de empresarios, y otros políticos apostaron para dar un golpe y frenar tanto la descentralización como evitar la modernización económica. Los unió la afinidad centralista, aún y cuando Chávez apostaba sin decirlo al proceso que hoy conocemos.

Ese proceso de cambio inspirado en la descentralización se vio truncado; luego este largo proceso que  se cumple este diciembre, 20 años, convertido en un modelo de Estado Centralizado, de planificación central, un estado interventor y anulador de los derechos individuales.

El en congreso del frente amplio, a pesar de proponer salidas a la crisis de gobierno, no proponen un cambio en el modelo de estado. Alguien podrá argumentar, que luego se hace, que salido de la transición se hace; y quiero indicar que esa expresión que le he escuchado a políticos nacionales, les digo; eso puede ser válido para cualquier sector, pero no en la estrategia de buscar desde el inicio la consolidación del modelo democrático.

El rol del gobierno de transición, tiene que ser, el de acentuar, agilizar, apoyar y acelerar el proceso de descentralización político-administrativa, para que desde el inicio los centros de poder se consoliden. No un solo poder en caracas, sino muchos poderes en todo el país, acercando y empoderando al ciudadano.

La advertencia es pertinente; el proceso político en Venezuela va en círculos;  desde el Estado Autocrático Centralizado, que fue sustituido por el Estado Democrático Centralizado; pasamos por una pasantía con la descentralización iniciada en 1989, para luego llegar con Chávez, primero ,a frenar la descentralización, hasta que la acabaron y con él las autonomías regionales y municipales; llegando nuevamente al Estado Autocrático Centralizado, el comunista.

Estamos en un proceso de cambio total, de donde el cambio político es fundamental; por tanto considerar desde la transición, la descentralización como mecanismo de perfeccionamiento democrático no es otra cosa que darle fortaleza, para no caer en el Estado Democrático Centralizado de partidos, donde tengan el monopolio absoluto de la representatividad y participación. Requerimos en estos momentos y en los que vienen participación y democracia abierta.

En la transición hay que apoyarse en la descentralización para llegar a la nueva constitución y quede establecido  de forma definitiva, el Estado Democrático Descentralizado; y con este modelo, ponemos fin al movimiento circular a donde nos hemos venido desenvolviendo en la historia,

Si regresamos a modelos agotados se fracasara nuevamente y como existen actores protagonistas de la política opositora que militan en el centralismo, es por lo que este mensaje tiene perfecto sentido como advertencia, para exigir definiciones ahora y no después, y de esta manera el interés de Venezuela sea el primero.

Carlos Casanova Leal