Opinión
En el gran arquitecto del Universo
miércoles 17 junio, 2026
Néstor Melani-Orozco *
“Desde mis miradas será de verme ante Dios del infinito. Déjenme morir donde mueren los pobres”… lo dijo el arquitecto agonizando y estropeado por un tranvía. Y Barcelona de las artes lloró los siglos… Ayer presenciamos a través de los medios como una niña de nombre Valentina, invidente, le describió al Papá León XIV, ante los reyes de España, la Cruz de la Catedral de Gaudi. En una expresión muy inmensa y de cada decir, de la niña ciega donde hablando del ideario del arquitecto catalán fue recorriendo las edades en los espacios de la solemnidad. Allí Valentina la niña fue dibujando con sus palabras en las órdenes del triángulo del inmenso constructor de la iglesia más alta del mundo. Que durante 142 años se continúa construyendo. Cuanto definió el triángulo más adentro en los ojos de Dios. Y de la cruz templaria para consagrar de los tres puntos exactos desde el azul del Mediterráneo, la espaciosa diagonal, hasta la montaña del Tibidabo, a la geometría del cielo. Entonces entendí como desde los pasados, Francisco Franco mandó a quemar los planos originales de Antonio Gaudi, en la guerra civil española. Planos o copias qué guardó uno de sus alarifes, de los albañiles de aquella presencia en la magnitud de “Dios Arquitecto del Universo” del mágico creador de las modernidades del país catalán. Fue recordar mis pasos por aquella basílica donde duerme el señor de la arquitectura, beato; sucesor de Brunelleschi. De Miguel Ángel, de Donatello, de Leonardo. De Bramante desde Juan de Herrera hasta Nemeyer. Fue meditar las entidades y recordar a mi maestro de la Llotja: Jhosep Subirás, describiéndonos los vocablos del arte cuántico de las arquitecturas y de sentir las palabras de mi amigo Fruto Vivas, nuestro para los secretos místicos. Y por las catedrales del Táchira irnos con Don Jesús Manrique, el alarife, obrero quien fue más grande que mil arquitectos, y construyó catedrales entre la oratoria del gótico. Del albañil del Románico y en el neogriego de la capilla de mis nueve vitrales dedicados al Santo Cristo de La Grita. Porque volver a Antonio Gaudí es deber encontrar en la humildad al hombre en la presencia de la logia de la Trinidad y de los secretos místicos; desde la pureza de todas las almas. En el perdón humano. Desde mi nieta, Giulliana Salas Melani, arquitecta hoy aprendiendo de Morandi y Calatrava hasta los hechos de las conjugaciones sagradas. Fue leer los mensajes de mi hija: Dra. Carmencita Melani García presenciando lo más sublime de la catedral conjugada de escuelas, estilos desde la tradición sefardita, al templario gótico alemán, de la pureza clásica; al bosque desde una ecología dentro de la grandeza de lo omnipotente en las verdaderas creaciones… Para volver a Barcelona, de artistas y condes de voces eternas y la presencia sagrada de las vanguardias de Europa. Volver un día, y desde la venidera primavera y venerar al hermano de la forma del triángulo y el compás donde el infinito bendecirá los siglos… Eternidad de una carta de amor…
*Artista Nacional. Premio Internacional de Dibujo Joan Miró 1986. Barcelona. España. Maestro Honorario. Doctor en Arte. Cronista de La Grita.












