Opinión
ENTREGA 1: San Antonio del Táchira, el Génesis de la Libertad
martes 31 marzo, 2026
Alexis Balza
La historia de los pueblos no es una línea recta; es un ciclo de olvidos y reencuentros. Durante décadas, a San Antonio del Táchira se le ha mirado con la ligereza de quien observa una simple “zona de paso” o un puente de asfalto. Pero hoy, de cara a la presentación de nuestra obra “El Gentilicio Primado” el próximo 16 de abril en el Ateneo del Táchira, venimos a proponer una verdad distinta: San Antonio es la raíz líquida donde nació la tachirensidad y el suelo donde se forjó la columna vertebral de la libertad venezolana.
La Puerta de Hierro y el Grito Comunero
Mucho antes de que las capitales soñaran con la independencia, en las calles de la Villa heroica ya se respiraba el aire de la rebeldía. Nuestra conexión con la Lucha Comunera no fue un accidente geográfico, fue una herencia de carácter. San Antonio fue la “Puerta de Hierro” de la República; una entrada que no solo dejó pasar ejércitos, sino que amamantó con su coraje la causa de Bolívar.
Es imposible entender la Campaña Admirable de 1813 sin detenerse en San Antonio. Aquí, el Libertador no encontró solo un camino, encontró un pueblo. Y allí emerge la figura gigante y necesaria de Cayetano Redondo Moreno, el mártir olvidado, el civil que prefirió el sacrificio antes que la entrega. Rescatar su nombre en este libro es un acto de justicia; sin Cayetano, la llave de la frontera habría quedado en manos de la tiranía.
Este libro, “El Gentilicio Primado”, nace con un propósito sagrado: la reconexión. Queremos que el sancristobalense, el capachense y el merideño entiendan que lo que hoy llamamos “ser tachirense” —esa mezcla de laboriosidad, terquedad y fe— tuvo su primer laboratorio en el valle del Táchira. San Antonio es el primado porque fue el primero en sufrir, el primero en resistir y el primero en soñar con una nación soberana.
Gratitud Institucional
Este esfuerzo de investigación no habría tenido su puerto seguro sin el apoyo de instituciones que creen en la reserva moral del Táchira. Expreso mi más profunda gratitud al Ateneo del Táchira, casa centenaria de las luces, por propiciar que sea en su sagrada sede de San Cristóbal donde el próximo 16 de abril realicemos la presentación y bautizo de esta obra. Es un gesto que une a la frontera con la capital en un solo abrazo intelectual.
Asimismo, la motivación brindada por la Academia de la Historia del Táchira ha sido el motor para avanzar con rigor científico. Su respaldo nos confirma que no estamos escribiendo cuentos, estamos rescatando la verdad jurídica e histórica de nuestro suelo.
Hacia el Resurgimiento
Venezuela atraviesa horas complejas, y San Antonio no es la excepción. Pero la historia nos enseña que somos un pueblo de resurgimientos. Conocer nuestra fundación, nuestra lucha y nuestro nombre real es el primer paso para levantar al gigante andino. El 16 de abril no solo presentaremos un libro; daremos el primer paso para que San Antonio vuelva a ocupar el sitial de honor que la historia le otorgó y que el olvido le quiso arrebatar.
¡La historia nos convoca, la tachirensidad nos une!
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