domingo 26 junio, 2022
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Es por vida (Parte 1)

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 Fredy Contreras Rodríguez


 La comunidad mundial comienza a tener conciencia colectiva de la amenaza que pende por el desastre climático; existe la certeza de que su causa es el modelo económico -depredador, irracional, deshumanizado y antinatura- impuesto por las grandes potencias y el Estado venezolano, como sociedad políticamente organizada, tiene el compromiso ineludible de divulgar, vocear, explicar a todo el pueblo que estamos viviendo tiempos coyunturales y que lo que hagamos hoy, determinará el futuro de nuestros descendientes.

Como se dijo en anterior nota -a diferencia de otros países que siguen creyendo en conceptos de desarrollo contrarios a la vida-, Venezuela cuenta con una Política Pública transversal para atender el desastre climático, cuyo nombre lo dice todo: “Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana”, contenida en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación-2013-2019.

Esta política contiene dos grandes líneas de trabajo, desde el punto de vista espacial: una, interna y la otra, externa. En lo interno o territorial, preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana, determina la construcción de “un modelo económico productivo, ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza”, que ratifique “la defensa de la soberanía del Estado venezolano sobre los recursos naturales vitales”. En lo externo o global, nuestra Política convoca a “sumar esfuerzos para el impulso de un movimiento de carácter mundial para contener las causas y revertir los efectos del cambio climático que ocurren como consecuencia del modelo capitalista depredador”.

Los científicos afirman que no se puede perder más tiempo para tomar medidas que promuevan el lento proceso de crear las condiciones que reviertan los indicadores del desastre climático en ciernes. Lo dijo una de las autoras del sexto informe presentado por el grupo de expertos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -IPCC-, la científica argentina Virginia Vilariño, quien señaló  que  tenemos  “… la urgente necesidad de reducir las emisiones de gases invernadero en todos los sectores de la economía. Nos quedan pocos años, unos tres años (negrilllas y subrayado nuestro), para lograr que las emisiones mundiales lleguen a su límite pico, en el 2025, a lo más tardar, fecha a partir de la cual debemos empezar a reducirlas de manera profunda y urgente si queremos asegurarnos a fin de siglo los dos objetivos climáticos, es decir, limitar el calentamiento a 1,5ºC o a menos de 2°C”. (https://www.lavanguardia.com/natural/).

De modo que se trata de actuar por la vida y en lo que nos atañe, el Estado venezolano debe hacerlo en las dos directrices citadas.  A lo interno, las medidas anunciadas de crear -a semejanza de la ONU- el “IPCC nacional” (Centro de Estudios de la crisis ambiental y del Observatorio Nacional de la crisis climática) junto al desarrollo de una Red Venezolana de conocedores y expertos del cambio climático y las Brigadas Juveniles, deben concretarse en un Plan venezolano contra el desastre climático, de largo plazo, que esté en manos de los científicos. El desastre climático es tan delicado que debe salir de manos de los políticos. Continuará…

*Abogado. Agricultor urbano

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