Opinión
Estado Federal: El futuro autónomo de los estados, dejando el centralismo en el pasado
sábado 14 febrero, 2026
Carlos Casanova Leal
La salida del régimen, es la caída irreversible del socialismo del siglo XXI en Venezuela. Con él se derrumba un modelo centralizado, presidencialista y comunitario que asfixió la soberanía de los estados, concentró el poder en la figura del Presidente y nos condenó a la ruina. Desde la ciencia política, este colapso validó la teoría del hiperpresidencialismo de Juan Linz, “un Ejecutivo omnipotente genera inestabilidad institucional, corrupción sistémica y alienación periférica”. Hoy, los venezolanos del Zulia, Táchira, Bolívar, Miranda y todos los estados debemos alzar la bandera del modelo político de Estado Federal, superador del fracaso centralista y norte para un porvenir próspero. Solo con autonomía estatal y recursos propios, los estados podrán desarrollarse. El modelo centralizado perpetúa la crisis, según lo demuestran 70 años de unitarismo fallido en América Latina.
Este paradigma debe ser ineludible para los partidos políticos, alineándose con la teoría de la federalización partidaria de Arend Lijphart, que postula la necesidad de estructuras descentralizadas para democracias consociativas plurinacionales. El país debe renacer con un nuevo modelo de Estado y con partidos renovados de pensamiento. Los partidos han de federalizarse o perecer, con candidaturas regionales y plataformas adaptadas. Prueba empírica la tenemos con la descentralización de los 80-90 que renovó entre el 70-80 % del liderazgo estatal en elecciones de 1988-1992, ilustrando el principio de proximidad democrática de Elazar: “El poder florece cerca del ciudadano, no en un palacio distante, reduciendo asimetrías centro-periferia”.
El Estado Federado libera estados para crecer aplicando la economía política federalista de Riker. Autonomía fiscal genera competencia intertemporal, innovación y accountability, no el parasitismo rentista centralizado que drena PIB regional. El centralismo frena desarrollo, es un modelo que colapso y seguirá colapsando.
Nuevas formas de participación ciudadana efectiva elevan esto a democracia participativa federal, retornando a la política de la deliberación. Cabildos digitales híbridos con blockchain aseguran deliberación masiva inmanipulable; presupuestos gamificados incentivan capital social vía nudges comportamentales (son mecanismos que están siendo utilizados en todo el mundo para contribuir a la solución de problemas) (Thaler); consejos vecinales sorteados con veto aplican microlotes rotativos para evitar élites capturadas. Un problema a superar en la democracia por los demócratas es el alejamiento de la política cotidiana, se trata de estimular un modelo de ciudadanía comprometida con el bien público, avanzar en foros de co-creación continua con IA sintetizan deliberación inclusiva; referendos exprés geolocalizados habilitan soberanía directa en emergencias. Esto rompe el dilema delegativo de O’Donnell, convirtiendo ciudadanos en co-gobernantes.
Un gobierno digital federal operacionaliza la transparencia algorítmica (OECD), como sucede por ejemplo con los portales de datos abiertos en Chile; blockchain para la trazabilidad de recursos públicos que registra de forma inalterable las transacciones, esto es en Uruguay; para la participación democrática masiva está la Decidim co-creación, de código abierto para los presupuestos participativos y planes locales, los ciudadanos debaten, proponen y votan, esta práctica se está realizando en Bogotá, el uso de la inteligencia artificial analizando los datos de compras públicas en tiempo real, detectando anomalías, como sería precios inflados enviando notificaciones a los ciudadanos registrados, la IA analizando las licitaciones; el uso de hackatones con APIs anuales con datos abiertos de gobierno como presupuestos, contratos para la fiscalización, así se multiplica el escrutinio ciudadano esto sucede en Perú; en Estonia ofrece paneles e-Government adaptables por usuario, mostrando datos relevantes sobre impuestos municipales, servicios con visualizaciones interactivas y alertas personalizadas.
Existen aplicaciones móviles con GPS permiten reportes de obras, fotos y ubicación, verificaciones colectivas y votaciones locales hiperlocales, eliminando opacidad al cruzar datos públicos con evidencia ciudadana en mapas interactivos.
Los venezolanos debemos adoptar este marco político-científico como bandera. El Estado Federal supera la crisis por el ejercicio de la autonomía, la participación y el control; los estados del país tenemos los recursos para impulsar nuestro desarrollo y con él el del país.
Desde el Táchira vemos el país con grandeza. Caminemos al futuro.
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