jueves 19 mayo, 2022
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Gobernar es algo serio

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Fredy Contreras Rodríguez*

Oí esta frase varias veces en la campaña electoral de 1983 y la recordé mucho después, cuando leí “gobernantes a la escuela”, de Carlos Matus, planificador y pensador sobre el oficio del gobernante, quien en memorable carta al presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardozo, en 1996, le graficó la falla recurrente de los partidos políticos a la hora de escoger abanderados y sus ofertas electorales y los errores de los administradores públicos en la ejecución de las gestiones de gobierno.

En el Táchira, la prédica de Matus sobre la obligación de tener gobernantes capaces, con suficiente y rigurosa formación en las ciencias del gobierno y en la planificación de la gestión pública, viene siendo divulgada en silencio y con perseverancia franciscana por el profesor Hugo Moyer Agostini, prolífico escritor de artículos que abordan las enseñanzas del chileno, la planificación estratégica situacional y la necesidad de crear nuevos paradigmas que den sentido y razón al ser social contemporáneo, entre ellos el ambientalismo.

En la presente coyuntura electoral del 21-N, Moyer Agostini abrió un importante debate -aprovechando la tarea que le encomendó Freddy Bernal para elaborar el programa de gobierno- sobre varios temas muy sensibles que se le presentan al futuro gobernante en los próximos 4 años. La capacidad para gobernar es uno de ellos, sabiendo que parte de los problemas más graves que enfrentará el gobernador son la baja capacidad de gestión, los escasos resultados que exhibe la gobernación del Táchira, la precaria relación con los gobiernos locales y la desatención a los problemas de las comunidades.

Para el próximo gobernador, la frase gobernar es algo serio, debe ser lema de su gestión y práctica constante del equipo de trabajo, de modo que la capacidad del gobierno se exprese en resultados concretos, conforme al programa de gobierno; en una acción diaria de directores y colaboradores transversalizada por la eficiencia, la diligencia oportuna, la transparencia, la responsabilidad personal, la honestidad y los resultados esperados; que se direccione la gestión del gobierno a partir de la planificación estratégica situacional que propone Moyer, con la cual la creación y funcionamiento de una escuela de gobierno sea parte del esfuerzo para el cambio y la transformación que exige la región a su gobernante.

Matus dijo en su carta: “Creo que los políticos y los gobernantes deben ir a la escuela. Sé que esto es un atrevimiento y pido excusas. Mi creencia significa exactamente respeto por la función política y los partidos políticos. Mi recomendación quizá no es aplicable a los políticos y gobernantes actuales. A muchos de ellos, su orgullo, el mal uso del tiempo y el deterioro de sus oídos con el polvo del poder, los excluye de esta propuesta. Están bien excluidos. El remedio sería inefectivo para ellos. Pero hay que tener esperanzas con los futuros gobernantes y el futuro de los partidos políticos…. El líder se forma en la práctica y lo nombra y selecciona el sistema democrático. La escuela de gobierno será su apoyo, no su medio de selección”. Que así sea. #NimasNiMenos
*Ingeniero industrial. Agricultor urbano.

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