Guerra Fría Cuba y Estados Unidos

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En política, como ciencia de lo imprevisible, no se sale de la lógica de los acontecimientos de las relaciones históricas de antagonismos entre dos naciones, como el caso cubano cuando esas tensiones contra su archienemigo los Estados Unidos y la confrontación han sido los soportes de un régimen dictatorial para mantenerse en poder. El 17 de diciembre del 2014 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y Raúl Castro, presidente de la República de Cuba, anunciaron el inicio del proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre las dos naciones. Después de más de medio siglo de enfrentamientos entre Castro y los presidentes de los Estados Unidos, fue sorprendente al mundo el inicio de relaciones diplomáticas, inclusive para Venezuela, nación protectora del régimen castrista. La Guerra Fría entre La Habana y la Casa Blanca se inicia con ataques acústicos afectando la salud de funcionarios en la sede de la embajada de Estados Unidos en La Habana, rompiendo el deshielo diplomático entre las dos naciones.

Parecía mentira que se materializaría una relación diplomática, partiendo del criterio de que Cuba es considerada una “nación parasitaria” por la dependencia económica de la antigua Unión Soviética, después de Venezuela y exportadora de un revolución violenta en Latinoamérica. Un acontecimiento marcó la historia antagónica entre las dos naciones: Cuba facilitó un hecho que estuvo a punto de una Tercera Guerra Mundial, la llamada “Crisis de Octubre” en 1962 con la instalación de misiles nucleares rusos. La confrontación se resolvió con una negociación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, retiro de los misiles, el compromiso de no invadir a Cuba por los Estados Unidos y retiro de misiles en Turquía. Conociendo el estilo diplomático sarcástico de los Castro como factor de poder político, existió la incertidumbre de un verdadero cambio de la cúpula cubana; y al nuevo  gobierno en la Casa Blanca, ajustan mecanismos de los tiempos de la Guerra Fría.

La confrontación verbal entre La Habana y la Casa Blanca se exacerba cuando Fidel se transforma en el líder del llamado “antiimperialismo” en Latinoamérica y promotor de la creación junto con Venezuela del “Socialismo del Siglo XXI”, movimiento antinorteamericano que originó la creación del ALBA, asociación de países de tendencia socialista y dividiendo Suramérica. El pueblo cubano, acostumbrado por generaciones a un gobierno comunista con un dominio absoluto del poder político y económico, desplegó una campaña comunicacional sobre los cambios y a la presencia de una invasión turística y empresarial de varias potencias industriales, esos acontecimientos actuales parece que pasaron desapercibidos. Raúl Castro retoma con mayor énfasis el concepto antiimperialista y revivió las armas contra la política del presidente Donald Trump; sin embargo, se nota el cansancio y muy especial la apatía del pueblo por el hecho de no sentir cambios a la calidad de vida del cubano, indicando que los beneficiados han sido los jerarcas del gobierno.

El Gobierno cubano continua el desarrollo de la estrategia de la inteligencia donde las salas situacionales con gran experiencia y escuela del nazismo lograron exportar con éxito una guerra no violenta para imponer el socialismo del siglo XXI en varios países. El mejor ejemplo, lo encontramos en los países del ALBA, incluyendo Venezuela y en pleno desarrollo en Colombia con el partido de la FARC y bajo el monitoreo de operaciones en La Habana. El pueblo cubano continúa en el vacío informativo de más de medio siglo, mediatizado con dimes y diretes, odios y amenazas y una incertidumbre ante los negocios para los turistas; y las empresas extranjeras constructoras de instalaciones turísticas se alejaron, dejando mano de obra cesante y siguiendo la misma crisis económica en la isla.

(Oscar Roviro Villamizar) /

*General de Brig. oscarroviro@gmail.com y @rovirov