sábado 1 octubre, 2022
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Hablemos de los riesgos de las criptomonedas

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Francisco Corsica

Tal vez se hayan dado cuenta de que en las últimas semanas varios de los activos más novedosos del mercado han fluctuado considerablemente a la baja. Mientras algunos precios ascienden más de lo deseado por los consumidores, otros van en la dirección contraria de la recta y su variación también causa estragos. Es el caso de las criptodivisas, cuya fiabilidad ha sido puesta en tela de juicio últimamente. Y no por cualquier aparecido en la vía, sino por expertos de la rama tecnológica y financiera.

Antes de comenzar, debo destacar que no soy el más diestro en la materia. De hecho, ni siquiera poseo un solo satoshi —lo que vendría a ser el equivalente a los céntimos en las divisas convencionales—. Y si a eso le sumamos que se trata de un tópico que se reinventa a diario, la dificultad se multiplica por dos. Es por eso que tomaré las palabras de algunas personalidades con suficiente auctoritas en su área para reflexionar un poco en torno a ellas. Hablamos de Elon Musk, Bill Gates y Robert Kiyosaki.

Comencemos por Elon Musk. El fundador de SpaceX y presidente de Tesla —y por si fuera poquito, el hombre más rico del mundo actualmente— defiende el uso de las criptomonedas y ha promovido la adquisición de algunas de ellas en el pasado. Por un lado, considera que el papel moneda tradicional desaparecerá —lo cual puede ser cierto, ya que los mismos gobiernos se encuentran interesados en llevar a cabo este propósito— y piensa que esta clase de activos son casi iguales a todos los demás. Por el otro, en los últimos tiempos la empresa Tesla ha vendido la mayoría de sus posesiones en criptodivisas, seguramente por su reciente y abrupta depreciación. El audio como que no se compagina con el vídeo, ¿verdad? Bueno, veremos qué sucede.

Del otro lado de la acera se encuentra el iniciador de Microsoft y actual empresario agrícola, Bill Gates. Hace unas semanas atrás, aseveró que este mercado tecnológico se basa en una teoría financiera denominada «un tonto mayor». El objetivo consistiría en adquirirlos para luego dar con alguien más tonto que los compre a un precio más alto. Básicamente, sería una trampa cazabobos. Vaya aseveración, ¿no? Le debió caer como un balde de agua fría a más de uno. Finalizó su comentario expresando su preferencia por los sectores tradicionales, es decir, las empresas y propiedades que generan productos y servicios reales. Bueno, aparentemente a eso se está dedicando y no estaría contradiciendo sus acciones con sus palabras.

Su punto de vista coincide bastante con el del famoso inversionista Robert Kiyosaki. En esta coyuntura global tan particular, sugiere que la mejor inversión son simples latas de atún y frijoles horneados. Sí, como lo leen. Y si nos fijamos bien, su planteamiento no es descabellado. Justifica su consejo de la siguiente manera: “no puedes comer oro, plata o bitcoin… la comida es lo más importante”. Parece recordar la era del mercantilismo, en la cual las potencias europeas se encargaron de acumular metales preciosos, ignorando que en un futuro cercano necesitarían más de los alimentos y de las medicinas que de los productos mineros.

Hasta este punto, nos hemos dedicado a exponer algunas opiniones con conocimiento de causa sobre las nuevas modalidades de ahorro e inversión. Cabe destacar que lo que se diga hoy no necesariamente será válido mañana. Quizá esa sea la situación de Elon Musk, quien se aprovechó del alto valor de las criptomonedas en otras circunstancias y ahora que lo ha perdido trata de salir de ellas para sacarles el mayor provecho posible. Por eso se le reconoce como un negocio especulativo. Ese es el problema de todo lo concerniente a la tecnología: cambia muy rápido, como si se moviese a la velocidad de la luz. No se ha terminado de hacer alusión a ella cuando el panorama ya se presenta completamente distinto.

Si tuviera que decantarme por uno de ellos tres, sería en favor de Kiyosaki. En una época peor, la acumulación de dinero y de otras pertenencias no necesariamente garantizará el sustento. Ha sucedido en el pasado y podría repetirse en el futuro. Después de todo, decía Sigmund Freud que “la historia es solo gente nueva que comete viejos errores”. Claro, si todo esto pudiera aplicarse a lo que hemos hablado. Solo nos encontramos cavilando y nada más. Por esa razón, cada país debe procurar su seguridad alimentaria a través de la agricultura, la ganadería y la pesca sostenibles. Los humanos hemos vivido miles de años sin dinero digital, pero no podríamos lograrlo sin el pan de cada día.

En todo caso, lo importante es no meterse en aquellos temas sobre los cuales no se posee el suficiente conocimiento. Muchos han optado por ese camino y les ha ido muy mal. No podía ser de otro modo: arriesgaron demasiado y perdieron. Si no sabemos de finanzas digitales, blockchain o cualquier otro asunto relacionado, es preferible que nos preparemos para la crisis reservando alimentos no perecederos que adentrarnos en un mercado volátil del que sabemos muy poco o nada. Cada quien decidirá lo más conveniente, ya que no hay un criterio uniforme en este sentido y no puedo recomendar una opción u otra, solo debemos ser prudentes a la hora de elegir cómo ahorrar e invertir.

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