domingo 4 diciembre, 2022
InicioOpiniónLa columna del calvario en la otra La Grita

La columna del calvario en la otra La Grita

95 views

Néstor Melani Orozco


Eran los tiempos donde desde las voces de un pueblo se abrían los sentidos de invocar en aquellas memorias de La Grita del siglo XIX, en los testimonios de una labor educativa. El maravilloso Colegio Seminario del Sagrado Corazón de Jesús era ya una presencia de valores y de aquellas raíces venidas del “Ateneo Luisiano”, desde donde las apreciaciones de la cultura llegaban a la Universidad Pontificia de Roma o a la Escuela de Ciencias de París.

Entonces un 26 de noviembre de 1897, se develó una imponente columna dórica, en representación de ser un homenaje a las Bodas de Plata Sacerdotales de Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno. Y desde el mástil inmenso de aquel “Barco de Ilusiones”, al norte de la ciudad “Circasia de los Andes” se consagró el testimonio de la Columna del Calvario de nuestra ciudad antigua de La Grita. Y desde el alba, hasta los atardeceres aquel símbolo se convirtió en la presencia del camino de los andes, pues en la ruta de los viajeros, este significativo monumento, realizado por el arquitecto Rafael Pino Farías, entre lo sagrado, bucólico y romántico. Ese día de su develación, la oratoria del Dr. Emilio Constantino Guerrero consagró el magisterio educativo de Jáuregui; y entre sus alumnos y profesores estuvieron: Ramón Vera G., Rogelio Illaramendi, Josefa Melani Pieruzzini de Olivares, Ramón Zambrano, Vicente Dávila, Antolín Parra, Fidel Orozco, Zenobia Guerrero Noguera, Nicolai Vitto Pieruzzini, Acasio Chacón y toda una comunidad de griteños, hijos de Seboruco, El Cobre, Bailadores y hasta San Cristóbal y Mérida.

Con una cruz simbólica templaria, que en sus pies dejaba ver la media luna y los albores de la Banda de Músicos recién fundada por el ilustre Dr. Ramón Vera G. se proclamaron los himnos.

Elevándose la bandera tricolor de Venezuela y los aplausos. El mentor Fidel Orozco describió este solemne acto, y narró como Mons. Jáuregui agradeció en el nombre de la fe a un Dios del universo. Y en el Semanario “El Misionero” se reseñó tan importante acto, y diez años después D. Vicente Dávila describió este recuerdo en el rotativo de Caracas llamado “El Cojo Ilustrado”, donde ante este manifiesto de un simbolismo y patrimonio de La Grita, estaba la virtud de la arquitectura y del ser el valor del Padre Jesús Manuel Jáuregui, más de leyenda en el corazón de los viejos gritenses se describió que la dichosa columna del calvario era el sostén de una “viga de oro” que protegía a la comarca para que las lagunas preglaciales en lo alto de las montañas no invadieran el valle de los Humogrías con sus aguas; fue entre sus misterios, el mito de las consagraciones, y al pie del hermoso neodórico pedestal se guardaron documentos de la heredad en el testimonio de la ilustración tachirense. Testimonios de las consagraciones, muy después de “La Paloma de Plata” que alberga hoy en el alquitrave central de la Basílica del Espíritu Santo el mundo de la ciudad, antigua capital política e histórica; cuna de las verdades y valores de los originarios, al convento-monasterio de Santa Clara, hasta la actualidad de ser pujante agrícola, política y educacional.

Han pasado ciento veinticinco años. Y La Grita pareciera que detrás de estas reliquias solo ha visto su mudez, mientras de dolor la arquitectura se fue violando y los hechos patrimoniales se convirtieron en lejanos testimonios, como si del tiempo no hubiesen sido el inmenso mundo de las culturas y las fuentes del alma en la eternidad un pueblo…

En 125 años, la Columna del Calvario de La Grita continuará esperando su defensa patrimonial y más en la esperanza de ser el testimonio de los siglos eternos de la identidad de los pueblos, fundados desde el gentilicio de los griteños.

*Artista Nacional.

*Premio Internacional de Dibujo “Joan Miró” 1987. Barcelona. España.

*Cronista de La Grita.

*Maestro Honorario.

*Doctor en Arte.

*Premio Nacional del Libro 2021.

- Advertisment -
Encartado Publicitario