Opinión
La decisión: un puente entre la razón y el espíritu
domingo 22 febrero, 2026
Pedro Morales –Omar Pérez Díaz *
Tomar una decisión es, quizás, el acto humano más frecuente y, a la vez, el más profundo. Tradicionalmente, la ciencia nos ha enseñado que decidir es un proceso puramente lógico: identificar un problema, analizar escenarios de incertidumbre y elegir la opción que optimice los recursos. En efecto, este enfoque, pilar fundamental de la formación en las ciencias económicas y sociales a nivel global, otorga una estructura necesaria para la competitividad. No obstante, tras décadas de ejercicio docente y profesional en nuestras ilustres universidades —experiencia que sumamos y compartimos con convicción—, hemos comprendido que la técnica por sí sola es insuficiente si carece de alma. Una decisión verdaderamente magistral no nace solo del procesamiento de información, sino del constructo de la Racionalidad Integral Trascendente, donde la inteligencia técnica se encuentra con la conciencia superior.
Esta estructura integradora se define, precisamente, por la fusión de tres dimensiones fundamentales: la dimensión técnica (inteligencia cognitiva), que representa el dominio de los modelos matemáticos y administrativos; la dimensión axiológica (conciencia superior), que es el ingrediente de «alta vibración» donde el decisor utiliza la sabiduría y la intuición espiritual; y, finalmente, la síntesis operativa. En consecuencia, el constructo es, en esencia, la unificación de ambas: la técnica animada por el espíritu. Bajo esta óptica, una decisión magistral no es el resultado de una fórmula, sino más bien el producto de un ser que ha logrado alinear su capacidad intelectual con su elevación espiritual, transformando la gerencia de una mecánica vacía en un acto de creación trascendente.
Para que una elección sea trascendente y exitosa en cualquier latitud, debe pasar, ante todo, por el tamiz de la axiología, es decir, de los valores universales. No basta con que una decisión sea “rentable” o “eficiente” en términos materiales; debe ser éticamente impecable. En efecto, cuando decidimos desde la integridad, la honestidad y el respeto, estamos inyectando una alta vibración a nuestro entorno. Este matiz no es un concepto abstracto alejado de la realidad corporativa; por el contrario, es la capacidad de reconocer que cada cifra en un balance o cada directriz estratégica tiene un impacto humano profundo. Decidir con valores es transformar la gestión de recursos en una herramienta de bienestar colectivo y justicia.
Desde una perspectiva de espiritualidad consciente, el acto de decidir en entornos complejos se convierte, por ende, en una expresión del ser. La ciencia nos provee los datos para el análisis de alternativas, mientras que el espíritu nos brinda la sabiduría para interpretarlos con propósito. Al elevar nuestra vibración personal, dejamos de decidir desde el miedo a la pérdida o la ambición desmedida, para pasar a hacerlo desde la abundancia y la paz interior. Este enfoque permite que el profesional desarrolle una intuición superior que armoniza el intelecto con la visión sistémica del mundo. Así, es aquí donde la toma de decisiones deja de ser un trámite burocrático para convertirse en un acto de libertad responsable y de auténtica maestría personal.
En suma, se invita a los lectores a redescubrir la toma de decisiones como un arte sagrado y universal. La verdadera excelencia no reside en elegir la opción más lucrativa, sino la más coherente con nuestra esencia humana y espiritual. Al unir el rigor del método tradicional con la profundidad de los valores, transformamos nuestra realidad personal y social de manera definitiva. Que cada elección que hagamos sea un reflejo de nuestra luz interior, demostrando que es posible gestionar el mundo material con la fuerza, la ética y la guía inagotable del espíritu.
¡Al final, el Inmaculado Corazón de la Virgen María triunfará!
- Profesor Titular ULA
Decano Vicerrector Decano de la ULA Táchira
[email protected] Instagram: @ulatachira.reporta
- Profesor Titular ULA – UNET
“Salve María Auxiliadora, economía de la salvación y de la felicidad verdadera”
[email protected] / Instagrama: @tipseconomic











