jueves 11 agosto, 2022
InicioOpiniónLa Escolag y Hugo Moyer

La Escolag y Hugo Moyer

147 views

Eduardo Marapacuto


Hay instituciones que tienen rostro cuya sonrisa se le va dibujado con la brisa de los tiempos; también tienen voces cuyos ecos se proyectan en la dirección precisa de la planificación asertiva de los sueños y los proyectos. Así nació la Escuela Latinoamericana de Gobierno (ESCOLAG), montada sobre los proyectos, sobre los métodos y sobre los diseños estratégicos, para que su ejercicio se desarrolle bajo la visión y dirección del Buen Gobierno.

En América Latina, las democracias que han gobernado desde la década de los ochenta del Siglo XX, lo han hecho  arrastrando un déficit de legitimidad y con muchos señalamientos de violación de los derechos humanos. Y sobre esas bases corroídas, las democracias se abrieron camino para construir sus propios muros y, allí encerradas, se fueron apartando del pueblo y de la gente, gobernando sólo  para las pequeñas élites.

Además de rostro, algunas instituciones también tienen voces, cuyos ecos van señalando las sendas del devenir institucional de la idea y el discurso. En el caso que nos ocupa, Hugo Moyer es la voz y el discurso de la ESCOLAG. Fue él quien sembró las semillas, regó pacientemente para que naciera el proyecto y hoy, veinte años después, no ha dejado de regar. Se convirtió en el jardinero de su propia planta para que creciera y diera sus frutos, como en efecto los ha dado, que no es otro que ir sembrando la conciencia de gobernar eficientemente para darle el mayor bienestar a la gente, porque no se trata solo de gobernar y terminar un periodo de gestión y ni siquiera haber cumplido ni un cuarto del programa de gobierno, por el cual la gente respaldó con su voto.

Sin descansar en estos veinte años, Hugo Moyer ha sido un peregrino incesante del Proyecto de la ESCOLAG, que ha ido dejando sus propias huellas. Muchos nos hemos ido sumando a ese proyecto, porque al final de cuenta, también somos partidarios del buen gobierno, del gobierno que planifica y cuyos resultados son en base a objetivos claros y definidos, como tiene que ser.

Y como parte de ese empeño, Hugo Moyer, motor y fuerza de la ESCOLAG, ha hecho varias publicaciones, donde expone su pensamiento y sus ideales de la Escuela Latinoamericana de Gobierno. En lo personal, siento el placer de haber prologado una de sus publicaciones: Los Cinco Combustibles de la Revolución, donde de manera precisa Moyer expone que para alcanzar los niveles de desarrollo revolucionario es necesario acelerar los motores del proceso, fundamentalmente lo que tiene que ver con la explosión del poder popular, para consolidar el papel protagónico, revolucionario y socialista.

Recordemos que Hugo Moyer viene de ser discípulo de Carlos Matus, quien fue ministro del Presidente Salvador Allende; por lo tanto Moyer es un Matusiano consciente y amante de sus ideas, que son las ideas de quienes creemos que la Revolución no es improvisación, sino una revolución con una metodología científica de gobierno, que apunte hacia los objetivos históricos del  Proyecto Nacional. Y Chávez sintetizó en el Plan de la patria doscientos años de lucha y de sueños de un pueblo. Allí está la grandeza de un pensamiento, de tener una carta de navegación para soltar amarras y recorrer los océanos de la vida y luego echar anclas en el puerto de la grandeza de nuestro pueblo.

Decimos entonces, que hablar de la ESCOLAG es hablar de Hugo Moyer, porque él es el motor y la fuerza que empuja ese barco para llevarlo a puerto seguro, como tan seguro estamos que lo ha hecho y lo  seguirá haciendo. ¡Qué así sea!

Eduardo Marapacuto

*Politólogo, MSc. en Ciencias Políticas.

         [email protected]

- Advertisment -
Encartado Publicitario