jueves 11 agosto, 2022
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La Familia

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Eduardo Fernández*


Tengo la absoluta convicción de que el mundo estaría mucho mejor y Venezuela estaría mucho mejor si la institución familiar fuera fortalecida y protegida cada vez más.

No me canso de dar gracias a Dios por el país en el que nací: Venezuela. Por el tiempo en que he vivido: los mejores años de historia de Venezuela en su experiencia como República independiente. No cambio este tiempo por ningún tiempo anterior de nuestra historia.  Finalmente, no me canso de dar gracias también por la familia en cuyo seno nací y crecí.

Mi familia estaba constituida por un padre, una madre y seis hijos. Mi padre, un hombre cabal. Un arquetipo de varón. Ninguna duda al respecto. Mi madre, una mujer extraordinaria, feliz por su condición de mujer y de madre. Una referencia femenina inequívoca.

Tenía cinco hermanos: tres mujeres y dos hombres. Las mujeres resultaron esposas y madres ejemplares. Ahora les toca ser abuelas y lo hacen con una feminidad admirable. Mis hermanos varones, fueron eso, varones cabales.

Tengo la absoluta convicción de que el mundo estaría mucho mejor y Venezuela estaría mucho mejor si la institución familiar fuera fortalecida y protegida cada vez más. En el principio de los tiempos Dios creó al mundo y al género humano y nos hizo hombre y mujer. Y vio que eso era bueno. La familia de Nazareth, ejemplo a seguir por todas las familias del mundo, estuvo constituida  por un hombre, una mujer y un hijo.

En la Biblia se habla frecuentemente de la familia. En el Antiguo Testamento se exige a los padres que transmitan a sus hijos las experiencias del amor y de la fidelidad a Dios y que les proporcionen los conocimientos fundamentales y más importantes de la vida.

El Nuevo Testamento nos dice que también Jesús nació en el seno de una familia. Sus padres lo trataron y lo educaron con afecto y amor. Puesto que Dios eligió una familia totalmente normal para encarnarse como ser humano y criarse en ella, la familia se convirtió en un lugar especial de Dios, dándole un valor único como comunidad.

La familia es la primera y la más importante comunidad natural. Ocupa el centro de toda la vida social. Es el lugar en el que se origina la vida humana y en el que se desarrollan las primeras relaciones sociales. Constituye el fundamento de la sociedad, a partir de ella surgen todos los demás ordenamientos sociales.

-Y los bendijo, diciéndoles: sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla-. Eso dice el libro de Génesis. (Gen, 1,28).

*Seguiremos conversando.

@EFernandezVE

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