Opinión
La literatura es más real, más viciosa
viernes 3 abril, 2026
Porfirio Parada *
Doña Matilde Jauregui se montó en tarima con 99 años a tocar el bandolín, en un Teatro Luis Gilberto Mendoza repleto, la Orquesta Típica del Táchira celebraba un nuevo aniversario y le cantaba a la ciudad. Un momento único en la vida, para admirar y seguir ejemplo. Fui a la Escuela Regional de Teatro, ubicada en la carrera 8, edificio antiguo Alberto Adriani (Alberto Adriani murió joven en el Hotel Majestic, Ministro de Agricultura y Hacienda, fue una de las grandes promesas en Venezuela) celebraron el Día Internacional del Teatro con tres piezas teatrales, todas de aplaudir y disfrutar, niños, jóvenes, adultos haciendo teatro, en la sala Freddy Pereyra. Un texto sobre las Leyendas del Táchira de Lolita Robles de Mora, uno sobre dioses, y otro sobre nuestra historia venezolana. La ciudad en Semana Santa luce más tranquila, la gente descansa, otros rezan, otros compran pescado, otros caminan las siete iglesias, otros trabajan como si no existiera Semana Santa. Una noticia internacional, Italia no va al mundial de fútbol, otra vez, que le pasa a esta gran selección nacional, tanta historia, los equipos de la Serie A, están pasando por momentos muy complicados el calcio, que duro viejo. Pedro José Pisanu, escritor y maestro para muchos que se han influenciado de su escritura o de sus talleres, escribió el guion y dirigió una de las obras en la Escuela Regional de Teatro.
Nailena Parra, no la conozco muy bien, quizás de saludos por la calle, pero es una mujer llena de arte en el mundo de la fotografía, es una dura, de las fotos más finas que he visto, trabaja con retratos, paisajes, trabaja por encargos, trabajos, pero también es libre con el lente, libre con expresar la imagen al natural o editada, juega con los colores, contrastes, iluminación, vi una serie de ella que se llama “páramo” en su cuenta de Instagram, y es genial saber de su fotografía. Perteneció a un colectivo de fotógrafos con Johnny Molotov y George Castellanos. Pura gente de nivel con el lente. Fui al Concierto con Propósito en la UNET, se presentaron los Niños Cantores del Táchira, Entredanza, niños y jóvenes tocando piano con Piano Studio y el maestro Arnaldo Pizzolante, en la animación de Anna Capra. Todo bonito, recital benéfico para niños oncológicos del Táchira y Venezuela. Mucho talento, y muchas ganas de hacer las cosas bien con respaldo de la Fundación Garzón y Banco Sofitasa entre otros. Los Niños Cantores del Táchira son otra vaina. Fue una noche emocionante, brilló el talento regional, la buena voluntad y la fusión entre la solidaridad con lo cultural. En el Centró Cívico por el día de la ciudad, se inauguraron dos esculturas importantes del maestro Carlos Cruz Aceros. Se elevan en el centro, bajando por la Plaza Bolívar, hubo un acto con la Junta Directiva. El color de las esculturas es anaranjado. Esculturas realizadas con materiales que sobrevivieron de la quema de uno de sus edificios años atrás. Buena esa.
He pensado escribir un libro que se llame “y yo también me fui” ¿cuál sería el contenido? Bueno relatar de manera real o ficticia todo esto que hemos vivido aquí en este país, la gente que se ha ido, la gente que dice que se quiere ir y no se va, la gente que se supera o se muere intentando irse o quedarse, es un libro como un desahogo, una reflexión de lo vivido, algunas veces de cerca otras veces de lejos. Los que se fueron huyendo porque lo estaban persiguiendo, los que se fueron y al estar en el otro país arrepentidos ya quieren regresar, y yo también me fui, pero eso sí para nunca regresar a esa mierda.Irse para resetear los coñazos del pasado y crear mi porvenir. Escribir sobre la tortura del pensamiento en querer cumplir el sueño en otra patria, la mentira y la verdad del viaje, el sacrificio de irme y dejar todo y dejar nada, el dinero, el robo, los ahorros, el vicio de vivir en Venezuela y su belleza tropical, belleza que no hay en otro lado por eso digo que me voy pero dudo y me contradigo, y por eso no quererse ir del todo así uno se la pase criticando al país que quiere irse, pero no se va, los testimonios de la gente que dice cómo hace en otro país, como se cambia el mensaje de los testimonios que dicen cómo sobrevive cuando se va a otro país. Y yo también me fui pero a escribir este libro imaginario que puede ser real, irse por la frontera, por el Darién, por bus, en avión, irse pa la mierda y no volver más, así cambie de gobierno, le dicen a uno desde un audio de WhatsApp, o en la cara de alguien quien me miente diciendo que también se va aunque nunca se irá. Irse del pensamiento como yo me estoy yendo en este momento. Coma toche.
Sin ocultar y buscando ser sincero, algunas veces, el escritor chileno Roberto Bolaño que vivió en México y España dijo unas palabras sobre el libro y la lectura que me llamó la atención. Escritor conocido por su obra “Los detectives salvajes” marcó a una generación y varias generaciones de escritores y lectores. En una entrevista, declaró que su amor por los libros ya estaba en otro nivel, tan así, que algunas veces compraba o robaba libros y los guardaba o los dejaba en lugares donde podía verlos o no. Y algunas veces estaba leyendo un libro o haciendo otra cosa, y pensaba en otro libro, en ese libro nuevo, iba y lo agarraba, y lo veía, lo olía, y lo sentía para luego no leerlo y posiblemente guardarlo y no leerlo nunca. Leer repetidamente, frecuentemente, obsesivamente las palabras, vincularse con ellas, obsesionarse con las historias escritas se puede transformar en un vicio, vicio que alimenta algo de uno es verdad. Leer para recordar la pasta de un libro, o leer para sentir las hojas y saber que uno tiene cerca un libro sin leerlo pero quiere leerlo aunque no lo lea, qué loco. Es otra lectura sin duda, leer el libro sin su contenido, leerlo solo con verlo. Tengo libros pendientes por leer, hace poco me llevé un libro de una biblioteca llena de libros, le dije a ella que cuando terminara de leer lo entregaría sin permiso como sin permiso lo tomé. No me la tiro de malandro de libros. Tampoco. Dios perdóname, me diste el gusto y el tacto por la literatura, ese juego de leer y escribir, juego que algunos de ustedes se unen cuando me leen. Y con el pasar del tiempo uno se envicia más, vicio como chupar limones. Limón mezclado con mango, ufff, o el limón con mondongo (pocas gotas no muchas), limón en algunas ensaladas, limón puro con agua fría, sin azúcar. O el dulce y ácido sabor congelado de la limonada frappé. Zumo de limón. Limón y su familia la naranja, mandarina, la mezcla de limón y mandarina, citrus x limonia, lima mandarina, epa y la parchita. Bueno esto a la legal es un vicio sano, esto de lo cítrico. La literatura es más real, más viciosa.
Locutor de La Nación Radio *










