Inicio Opinión La Negra Matea

La Negra Matea

La Negra Matea Bolívar fue la aya de nuestro Libertador Simón Bolívar. Era hija de una esclava y por tanto propiedad de la familia Bolívar. Nació el 21 de septiembre de 1773 en la hacienda El Totumo. Como era costumbre de la época, adoptó el apellido de sus amos. Al llegar al hogar de don Juan Vicente Bolívar, el padre del futuro hacedor de repúblicas, fue espléndidamente recibida por su esposa María de la Concepción Palacios y Blanco. Al lado de su matrona adquirió conocimientos de arte culinario, costura, bordado, planchado y hacer postres. Se convirtió en la esclava favorita de la cónyuge del progenitor del Líder de América. Al nacer el niño Simón Antonio de la Santísima Trinidad, estuvo al cuidado del infante en sus primeros años. En 1802 cuando Bolívar regresa de Europa a Venezuela casado con María Teresa del Toro y Alaiza, la Negra Matea pidió a su ama, doña María Antonia Bolívar, ser la criada de mano de la nueva pareja.

Al poco tiempo Simón Bolívar se llevó la Negra Matea a las haciendas en San Mateo en el estado Aragua. Al recrudecer la lucha entre patriotas y realistas en 1814, la familia Bolívar era perseguida por los españoles. Fue entonces cuando El Libertador dispuso que la Negra Matea acompañara a su hermana María Antonia en el exilio en el Caribe. Luego fueron a Cuba y de allí regresaron a Venezuela en 1821 al triunfar los republicanos sobre los realistas en la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de ese año. Al tratar El Libertador de liberar a los esclavos en 1821, la Negra Matea, quien no era tratada para esa fecha como tal, continuó al lado de su familia en calidad de un miembro más de ese hogar.

La Negra Matea junto a Hipólita fueron dos grandes mujeres en la vida de Simón Bolívar. Ambas esclavas se encargaron de criar, cuidar, amamantar y enseñar los pasos iniciales del pequeño niño Simoncito, huérfano de sus padres a temprana edad. La Negra Matea llevó en sus brazos a Simón hasta la pila bautismal. A las dos mujeres El Libertador les dio muestras de quererlas, recordarlas y agradecerles su crianza, en diversas cartas durante su gestión de estadista. En el caso de la negra Hipólita, Bolívar desde el Cuzco el 10 de julio de 1825 escribió una carta a su hermana María Antonia donde expresa el sentimiento de gratitud que sintió y guardó por esta esclava… Decía El Libertador… “Te mando una carta de mi madre Hipólita para que le des todo lo que ella quiere, para que haga con ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida…”.

Al saberse en Caracas la muerte de El Libertador, acaecido en Santa Marta, Nueva Granada, el 17 de diciembre de 1830, la Negra Matea compartió la pena que embargaba a la familia del héroe caraqueño. En 1842 presenció al lado del presidente José Antonio Páez el recibimiento de los restos provenientes de Santa Marta. Pasaban los años y las personas que la conocían se asombraban del estado de longevidad de Matea. Prueba de ello, lo demuestra cuando acompañó al presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, al trasladar los restos de El Libertador desde la Catedral de Caracas hasta el Panteón Nacional, el 28 de octubre de 1876, a la edad de 103 años. Entre tantos méritos de la Negra, los historiadores destacan haber sido en la práctica la primera maestra de El Libertador Simón Bolívar.

La Negra Matea murió a la edad de 112 años y seis meses, el 29 de marzo de 1886. Sus restos reposaron en la Cripta de los Bolívar en la Catedral de Caracas hasta el 8 marzo de 2017, conjuntamente con los de Hipólita y la Jefa Apacuana, cuando los trasladaron al Panteón Nacional, después de una fuerte campaña de muchas personalidades del país en pro de estas tres preclaras damas del acontecer independentista. Al conmemorarse el 21 de septiembre el natalicio de la Negra Matea, rindamos tributo a ese personaje singular en la vida de nuestro Libertador Simón Bolívar.

0alejogarciasierra@gmail.com

Alejo García S.

Salir de la versión móvil