viernes 19 agosto, 2022
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La noche mística, de mi poesía

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Néstor Melani Orozco

Había del olor de las rosas silvestres el candor de su carta de amor. Con esta memoria que vino como una presencia de lo hermoso y astral.

De lo onírico y humano.

Siempre estuvo el lienzo en aquella ceremonia de la casa azul y desde los largos viajes; la media luna describió los inmensos estadios del corazón…

Un día entre los pasajes de la luz, allí estaba ella, era del mismo clamor de las horas y de la misma promesa de los sueños, quizás de amor como Venus naciendo en los descritos dibujos de Boticelli o adivinando las palabras muy grandes de un poemario.

Lo entendí todo, desde mi paleta o de la casita blanca de cal de la cima del páramo,  aun de  las rosas y una estrella en el cielo…

Y una noche más curtida de azules oraciones la encontré en el libro de los versos, desde su rostro tan inmenso y desde sus labios de un corazón de sueños…

Mientras en mi paleta me encontraba de amor y fe con aquel Crucifijo viejo que de peregrinos vino a mi pueblo…

Esas noches se transformaron en grandes manifiestos, en la guitarra antigua de la dicha de un mundo y en los imaginarios dibujos de las presencias que un día serán los acontecimientos  de un museo… para que desde las palabras lo entienda un día el pueblo.

Han pasado los días y cada noche me voy con los dibujos del más grande acto nupcial permitido a mis colores…

Entre la rosa de la montaña y el amor del poeta de Galilea, convertidos en mi ilusión del alma…

Para no olvidar, el camino al árbol gigante donde habita la lluvia…

Desde allí recordé las inmensidades de su alma, cuando muy cerca de Madrid pintaba con mis violetas o de las largas sesiones en el Louvre pintando su imagen de diosa, mujer de los delirios del salón donde existieron los espejos…

Así le contemplé en cada instante, muy desde versos de Violeta Parra o del gigantesco espacio de mis murales para que sea desde su libro la excelsa figura como Frida Khalo  escribiendo su diario  y convirtiendo la gracia en una novela…

Volví y me convertí quizás en poeta, dibujando el sueño de aquella noche del alba. Me convertí en la pertenencia de un corazón adentro entre mi paleta y el lienzo  para jurarle a la luna las noches de mil matices convertidos en la ceremonia de una promesa…

Cruzaron los días. Y de ensueños el sabor de las Violetas se convirtió en las hojas de los testimonios y desde las manos como el mármol,  la belleza por fin consagrada en mi oración mística y poética.

Ese amanecer desde azul, volví y entre la copa eucarística  una paloma blanca despertaba al vuelo, mientras los ojos almendros y hermosos se convertían en mi azul de pintar hasta las eternidades de las lejanías…

Artista Nacional.

Premio Internacional de Dibujo ” Joan Miro”1987 Barcelona. España.

Cronista de La Grita.

Maestro Honorario.

Doctor en Arte.

Premio Nacional del Libro 2O21.

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