Opinión
La poesía del profeta
miércoles 1 abril, 2026
Néstor Melani-Orozco
Era la promesa de amor desde el templo, donde las huellas egipcias se convirtieron en ceremonias y del trono de David, un dios de Salomón, de pregoneros por la Paz y del camino de Judea a los delirios de una flor.
Más allá de Abraham. Más de la montaña ardiendo en las tablas de Moisés y de la tierra prometida que aún sigue siendo una larga esperanza.
Fue de meditar los ancestros y de saber las leyendas que se combinaron en las edades y después del amor de la reina del castillo de Magdalo, un hombre murió en la cruz, entre el juramento de la última Cena con pan de los obreros, con vino de las uvas y sal de la tierra. Así se describió el temple de los siglos y el Hombre convertido en Dios se hizo en las edades desde Palestina. En cada hoguera, en cada mártir mutilado por los imperios, en cada inconsciencia de los crucifijos descritos en la alborada del cantar ingenuo de un gitano de Andalucía, desde la estrella del sur viendo morir a Condorcaqui en lo alto del Perú y de las aguas de la montaña nuestra con “Carikena” en un madero del Barroco muy antiguo.
Lo vi esta noche aún escuchando los recitales de un rezar de mi madre o de la elevación del hombre pregonando la verdadera sangre del universo de las estrellas. Fue volver y recodarme en el templo griego de París donde el legado histórico describió cómo los caballeros Templarios robaron el cuerpo de la mujer del amor del profeta junto al sagrado Grial para traerlo a las orillas del río Sena. Y desde la corona de espinas y los tres clavos de la cruz, el resplandor algún día del verdadero cielo.
Fue recordar el manto judío que Nogales Méndez llevó en sus alforjas y desde las simientes otomanas consagró a un rostro junto a la Magdalena. Para perdonar a los inhumanos que aún continúan hiriendo y humillando a los pueblos… Y desde el sentido de los tres puntos exactos al triángulo, en el ojo omnipotente se verá en el silencio de nuestra iglesia de piedra.
Amor, amor… Alma de las vidas. Y bajo al arquitrabe veremos la paloma de plata que vino con los misioneros a la heredad de los antiguos Humogrías. Después de 450 años de largas existencias. Desde las eternas lágrimas guardadas en el cáliz que se quedó en las pertenencias del Seminario Eudista de La Grita. Con la luna cubierta de las montañas… y de una luz violeta se fue elevando hasta el infinito en el aura de los siglos… Y de las piedras concebidas encontraremos el perdón de los pecados. Porque Cristo entre los miles de crucifijos no solo resucitó, sino venció el poderoso destino de la muerte… Donde cada crucificado será la realidad de los tiempos para vencer la idea de la teosofía al camino de las eternidades. Y un día volverán los hechos que desde el sufrimiento Miguel Ángel en lo alto de la Sixtina anunció el volver desde las estrellas con el nombramiento de todos los amaneceres entre el cristal de una lágrima. Será de saberes de la fe. Caminando este Viernes Santo.
*Artista Nacional. *Maestro Honorario. *Doctor en Arte. *Cronista de La Grita.










