Opinión
Las fronteras
miércoles 25 febrero, 2026
Mario Valero Martínez
Al escuchar o leer la palabra “frontera”, es habitual la inmediata identificación con los bordes de los territorios nacionales. No es la única vinculación. Con frecuencia se asocia también a fragmentaciones, conflictos, actividades ilícitas, ilegalidades, movilidades diversas, nacionalidades y sobre todo a transacciones comerciales, describiendo, en cierto modo, las dinámicas que no se construyen exclusivamente con las interacciones establecidas entre poblaciones aledañas. Sin embargo, son imágenes simplificadas de las complejidades políticas y culturales que giran en torno a la construcción de los límites y las fronteras. Dos indesligables componentes de las estructuras organizativas territoriales. Los límites no se consideran solamente líneas divisorias que demarcan las jurisdicciones político-administrativas, acordadas entre las partes involucradas a través de diversos métodos e instancias, en las que intervienen, generalmente, historias y geografías culturales. En su importancia geopolítica, el límite es un trazado binacional con expresión espacial concertada; por lo tanto, funciona como una interfaz entre dos países. Organiza, une, separa, define la cartografía; forma parte del sentido de pertenencia y arraigo al país. Cruzar los límites territoriales es franquear los espacios intersticiales a través de pasos formales e informales, legales e irregulares que posibilitan o facilitan los movimientos humanos, los intercambios en todas sus modalidades y las interacciones transfronterizas. Al traspasar estos umbrales, nos adentramos en las fronteras convencionales y sus particularidades territoriales.
La frontera es una condición que adquieren las organizaciones territoriales y socioespaciales configuradas a cada lado del límite que, desde la perspectiva multiescalar, identifican a zonas, ciudades, ruralidades, espacios, también municipios, estados y regiones como fronterizas. Estas y otras escalas tienen una vasta utilidad para comprender las dinámicas territoriales lindantes que implican conexiones intrafronterizas, determinadas por sus relaciones con los espacios nacionales; relaciones interfronterizas, concernientes a las diversas articulaciones, redes e intercambios en ámbitos inmediatos; y las interacciones flujos y movilidades transfronterizas a escalas nacionales e internacionales. En su ponderación contemporánea se revalorizan tanto en sus atributos ambientales, culturales, económicos, educativos, demográficos y ciberespaciales, como por la intensidad alcanzada en las interrelaciones más allá de sus entornos próximos y en consecuencia de sus repercusiones transnacionales. De igual manera, se alerta sobre sus fragilidades en estos tiempos de marcadas incertidumbres geopolíticas mundiales; no hay que olvidar que las fronteras siguen siendo objeto de disputas y conflictividades. Son espacios complejos, diversos, cambiantes y de múltiples relaciones funcionales.
Pero el uso del concepto “frontera” no se circunscribe al entorno territorial. En su aplicabilidad actual se multiplican los enfoques que reconceptualizan su significado para examinar procesos y acontecimientos de diversa naturaleza. Cada vez más se destaca por su versatilidad. Se emplea para estudiar configuraciones espaciales diferenciadas y especializadas, surgidas de procesos geoeconómicos desconcentrados a escala global, prestando especial atención a la localización de actividades económicas y la construcción de otras fronteras interconectadas en redes supranacionales. En los enfoques urbanos se utiliza para identificar segmentaciones en las ciudades, observar los umbrales que se atraviesan en los movimientos cotidianos de los lugares habitados, así como las barreras construidas en ámbitos residenciales cerrados, de diferentes tipologías y condiciones socioeconómicas que separan las vecindades próximas.
En otras perspectivas se alude a las fronteras digitales intangibles, conformadas por las redes, nodos, rutas y jerarquías de los espacios virtuales o ciberespacios que interconectan a las personas desde sus espacios físicos. De igual manera, a las cuestionadas novedosas modalidades de control migratorio establecidas para vigilar, catalogar y limitar las movilidades humanas, utilizando sensores, drones, biometría, inteligencia artificial que componen toda una infraestructura de datos y algoritmos, promocionadas como fronteras inteligentes. En otra perspectiva humana, la palabra frontera cautiva en creciente interés en las interpretaciones liminares en diversas expresiones artísticas y culturales. Asimismo, se reflexiona sobre el ser fronterizo, abordando la frontera como símbolo de las acciones humanas que dan significado al mundo haciendo posible, su habitabilidad, tal como lo propone Marc Auge, para quien la frontera es centro de la actividad simbólica, útil para la comprensión de las transformaciones contemporáneas. Lo ideal, señala, “no debería ser el mundo sin fronteras, sino el de un mundo donde estas fronteras sean reconocidas, respetadas y franqueadas”. Estas son algunas referencias de los amplios espacios del saber que han optado por destacar la importancia de las fronteras en sus campos indagatorios.
El concepto de fronteras en sus diversos usos, contribuye a desplazar los enfoques unidireccionales que describen solo acciones disyuntivas y binarias de las fronteras y lo fronterizo (nosotros/ellos). También a comprender los diversos y complementarios encadenamientos, continuidades, discontinuidades y relacionamientos que caracterizan a los procesos territoriales y socioespaciales. Pensamos en fronteras humanas, vistas no como obstáculos, aunque hay enfoques que así las conciben. En todo caso, la versátil aplicación del concepto, aporta sugerentes vías para observar las complejidades organizativas que gestan alrededor de las fronteras convencionales en sus vecindades nacionales. Igualmente se convierte en antídoto contra la proliferación de posturas nacionalistas y ultranacionalistas defensoras del cerramiento de sus naciones, frente a la supuesta amenaza que representan las fronteras abiertas a sus homogeneidades culturales. @mvalerom










