domingo 27 noviembre, 2022
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Las puertas de la patria grande

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Eduardo Marapacuto *

El lunes 26 de septiembre de 2022 marca una fecha transcendental para América Latina, pues se abrieron las fronteras de la esperanza que reaviva la unidad latinoamericana y establece rutas de reencuentro entre los pueblos hermanos, herederos del pensamiento de Bolívar, líder libertador, quien dejó empeñada su palabra de la patria perpetua y vibrante a través de los siglos. Precisamente ese legado pesa y vale oro para la conciencia de los pueblos que, al final de cuentas lo que quieren es caminar por los caminos de la libertad, la unidad y la independencia. Son pueblos que no olvidan las gestas libertadoras, los grandes esfuerzos que se hicieron para avanzar y construir el sueño de la Patria Grande, expresada en los legados y en las visiones del futuro.

Por eso decimos que crujan las bisagras y se abran las puertas de par en par y junto a la brisa fresca de estos finales de septiembre también entre Bolívar, para abrazarse en el sentimiento de Colombia y Venezuela, dos pueblos hermanos que el 26 de septiembre de 2022 decidieron reencontrase para mirarse el rostro de la hermandad. Así es, con la mirada puesta en el futuro, vamos a unirnos para ayudar a nuestros pueblos, a nuestra gente, la de aquí y la de allá, a esos millones de mujeres y hombres, quienes queremos la vida y la paz, y quienes soñamos con una frontera vibrante y pujante de bienestar para todos. Que este reencuentro  sea para reafirmarnos en la sinceridad de la justicia y la verdad. Entonces, que sean cincuenta y cincuenta, digo, en los términos de todo lo bueno, lo justo y lo ético. Que línea imaginaria permita soñar en la posibilidad cierta de que juntos todo es posible y en el marco de las trazadas es posible convivir en los ideales de la  Patria Grande.

Lo ocurrido el lunes 26 de septiembre de 2022 es la historia, la verdadera historia que trasciende hacia la proyección del proyecto original. Decimos esto porque vemos que hay una determinación de avanzar hacia el reencuentro duradero y sostenible, para que nunca más volvamos por los caminos inciertos y llenos de pesimismo. Somos dos países soberanos, con plena autonomía y determinación en las decisiones republicanas. Pero también somos dos países que debemos caminar hacia la misma senda, que no es otra que la unidad y  la integración.

Ese es el camino que debemos andar y que no haya voces turbias que ensucien el agua cristalina de las relaciones internacionales. Es la hora meridiana de una política de paz y de puertas abiertas; cada segundo cuenta para consolidar la cultura, la educación, lo comercial, la economía de ambos países y surja un intercambio de rostro humano, donde no haya xenofobia de ningún lado y nos tendamos la mano para unir   fuerzas y voluntad.

Que sea la fecha del 26 de septiembre de 2022 la que alumbre el camino y se apaguen los tizones de brasa prendida que pretendían quemarle el alma a nuestra patria a través de una “supuesta ayuda humanitaria”, coartada  perfecta para invadir nuestra patria y originar el caos. Ante esa desmedida y absurda pretensión en pueblo se plantó sobre esa frontera para impedir que los intentos de invasión se concretaran. Ese mismo pueblo, revolucionario y consciente del momento histórico, se volvió  a plantar este lunes 26 de setiembre para abrir las puertas y darle la bienvenida a la hermandad de los dos pueblos, que hoy se unen en el abrazo de la esperanza y la alegría.  ¡Qué así sea!

*Politólogo, MSc. en Ciencias Políticas. //    [email protected]

 

 

 

 

 

 

 

 

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