Opinión
Libertad: ¿Cómo construirla?
lunes 16 febrero, 2026
Julieta Cantos
Libertad para elegir, responsabilidad para asumir las consecuencias de nuestras decisiones, tolerancia para convivir con el otro, respeto para todos a pesar de nuestra elección.
Una de las premisas más importantes en la democracia —desde mi punto de vista— es garantizar la libertad e individualidad de cada uno de nosotros. Es también crecer como individuos para poder aportar a la sociedad, al grupo, al bien común. El crecimiento de las partes permite garantizar el fortalecimiento del todo. Esa línea tan fina de cómo crear a través de relaciones inteligentes y más humanas, espacios de encuentro, a pesar de nuestras creencias particulares, es importante moldearla y dibujarla desde la cotidianeidad de la vida.
La democracia debe permitir esto y más. Una ciudad construida y gobernada a través de la participación ciudadana exige que nos planteemos, todos, cómo ser ciudad. No existe contradicción entre el yo y el nosotros. Veámoslo en ejemplos prácticos: Venezuela organiza su territorio para fines de gobierno y administración en estados y regiones, los cuales, a su vez, se conforman en municipios y parroquias. Cada uno de estos espacios se rige por normas —estemos de acuerdo con ellas o no— que deben procurar bienestar para sus habitantes en lo económico y social, fundamentalmente. En la medida en que esos espacios sean eficientes y productivos funcionarán mejor y generarán mayor calidad de vida a las personas, pero para ello cada uno de nosotros debe participar en la elaboración, dirección y ejecución de esas normas, aportar, desde su individualidad, sus conocimientos y experiencias para construir el bien común, para generar respuestas a necesidades que son de todos. Esto nos obliga a recrear, enlazar mi verdad con la del otro… para poder ser ciudadanos libres, responsables, tolerantes, respetuosos, en un ambiente de paz y solidaridad.
¿Cómo mi experiencia familiar, profesional, con la comunidad, me permite alcanzar una visión que pueda ser compartida? Desde nuestra percepción, ¿qué le ofrecemos a nuestra comunidad, a nuestra familia, a nuestra ciudad…a nuestro país? ¿Cuáles son las reglas y normas que estoy dispuesto a compartir y asumir, independientemente de que se trate de mí o del otro? ¿Qué me ofrece mi comunidad, mi gobierno local, regional, nacional y qué ofrezco yo?
¿Cómo consolidar una democracia participativa en un ambiente, como señalamos antes, de paz y solidaridad, que incluya todas las variables de tolerancia, respeto, libertad, responsabilidad? Solo a través del diálogo. Podemos tener mayor o menor información, eso no importa pues esta se va adquiriendo si existe el interés y la objetividad para buscarla. Lo realmente importante es que el ser humano se diferencia del resto de las especies porque es un ser pensante. Apostemos a desarrollar el pensamiento y el sentido común a través de la discusión, del intercambio de ideas, del sí podemos construir…pero para ello debemos aprender a escuchar. Si analizamos la situación actual del país, observándola desde afuera, creo que todos coincidiríamos en que no tiene sentido que nos autodestruyamos. Los líderes del gobierno y de la oposición fueron elegidos todos por la gente para que ayudaran a generar soluciones. Todos somos corresponsables. Los intentos de dialogar, analizar, ofrecer respuestas, crear puntos de encuentro en torno a lo posible, en definitiva pensar y saber escuchar, deben ser un ejercicio diario en Venezuela, partiendo del principio del interés que como venezolanos y nación somos y requerimos.
Las comunidades deben también asumir responsablemente las consecuencias de sus acciones, de todas y cada una de ellas. A diferencia de otros países, Venezuela, en términos generales, no cree ni practica la cultura de la violencia. Debemos incorporarnos a erradicar la violencia de nuestro verbo y acciones, a reconstruir lo destruido, a recomponer lo roto en todos los niveles. Si nosotros no somos capaces de reconstruir y construir ¿qué podemos exigirles a nuestros líderes?
Debemos apostar al diálogo, a la paz, a la amistad, al amor, al respeto, a la tolerancia, a la responsabilidad, al ejercicio del pensar. ¡Construyamos hoy el mañana que queremos… entre todos!
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