domingo 26 junio, 2022
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Memorizando al teatro épico de presenciar a Bolívar en La Grita

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Néstor Melani


¿Cuántas imágenes fueron el testimonio de Bolívar en La Grita?

Hoy, entre el color de la aldea y mi Casa Solar, mi amigo locutor, actor y legislador, José Guerrero, vino a mis tiempos del color violeta en compañía de la actriz caraqueña Aruna Félix, en sus idearios de saber de las mujeres testigos de Bolívar en el viaje por los Andes…

Hablamos de mil memorias y de la interesante expresión de Ricardo Acosta en Moscú, del teatro de los estudiantes del Liceo Civil en aquel 1971. Con Macario, encarnando la figura de Bolívar, revivimos, como del recuerdo a nuestro actor de Seboruco, Antonio Rojas, y de sus pasos en los repartos del cine mexicano… y muy de poesía les hablé de José Laurencio Zambrano, caminando por los pueblos de Chile acompañando a Salvador Allende, entre la canción social junto a Víctor Jara y muy de narrarles cómo el dictador Pinochet le fusila a su mujer en un estadio de Santiago. Fue Laurencio, el griteño, figura verdadera del teatro nacional.

De Morelani haciendo teatro, y de lo inmenso y sagrado de Orlando Cárdenas, más grande que el testimonio de José Ignacio Cabrujas…

Entonces abrimos las páginas que se volvieron lágrimas y hablamos del sentido teatral y épico de nuestra bendita ciudad de los antiguos Humogrías…

Cuántas presencias desde el ritual de una hortelana de nombre Soledad Rivero, embalsamando a su negro corcel (Porque aún Casilda no le había reglado al caballo blanco Palomo en su hacienda del Cauca). Y de la puertorriqueña que desde el Bergantín de Jamaica se vino acompañando los sueños. Más la “indiecita” de Rancherías de Capacho y desde la hermosa Eduviges, hermana de los García de Hevia, casada con el labrador leñador, Juan de Dios, de quien le parió un hijo, sobrino del padre Fernando José García. Y a este primogénito, muy jovencito, ella lo alistó en las filas del ejército de la Trinidad de la unión; era el mismo niño, monaguillo del Cristo Santo de Tadea, de quien Mariano Picón Salas describió entre los aldeanos próceres de la independencia…

Y   muy después, Juan Nepomuceno vistió la casaca de capitán en Boyacá y desde la gloria aparece en el parte de Ayacucho junto al general Sucre.

Juan Nepomuceno Rincón y García…pariente también directo de Antonio Belandria, el héroe, y quien acogió al Brigadier General en su casa de Bailadores…

Es aquel 16 de mayo de 1813. La segunda visita de Bolívar a La Grita, camino de Mérida.  Ya Antonio Ricaurte controlaba El Portachuelo y Atanacio Girardot había montado un campamento estratégico en la punta de Campo Alegre, mientras el Libertador emprendía el viajero camino por la barranca de los alacranes, y desde Aguadías para remontar al páramo de Osorio e izar la bandera de la orden de la Trinidad en el lugar de Las Porqueras, donde allí Manuel del Castillo guardó los recelos con el ideario. Y Bolívar remonta la montaña de los vientos muy al pie de la cima “De la serpiente de la Luna”, lugar que los ancestros originarios llamaron y los frailes españoles nombraron y bautizaron como el  pico “El Púlpito”, con sonar de la marcha y el canto de libertad escrito por los idealistas revolucionarios.

Describe de ese día don Rafael María Rosales…”Cómo Trina Huerta regaló sus dos baúles con oro para la Campaña Admirable y la hermana de los García de Hevia, María Eduviges García, le presentó al General Comandante de la Unión a su hijo Juan Nepomuceno Rincón, el hijo del leñador.

Bolívar recibe al pardo jovencito y lo encomienda junto a su primo, José Palacios, “para que sea albacea y cuidador de los puntales de la tropa”…

La Grita, la primera vez del arribo del joven general en la Campaña Admirable, le recibió con esmero y glorias; pero en esta segunda visita del hombre del Manifiesto de Cartagena, el pueblo entero se escondió y los herederos de España huyeron a las aldeas lejanas. Dice Fidel Orozco, en su maravilloso libro, que allí, en el asentamiento de los antiguos “indios” del “río de las bobas”, edificaron un pueblo y en señal de amor por las voces canarias colocaron un niño de piedra de mármol en la primera plaza, como señal de sus raíces… pieza muy valiosa que aún permanece en una tumba del camposanto de la comarca de Queniquea…

Los gritos se hicieron eternos y el alcalde, don Bernabé Orosco, izó el estandarte de la revolución como señal de pueblo libre y legalidad escrita en su acta de adhesión a la Independencia…desde aquel 11 de octubre de 1811.

Bolívar conquistó la inmensa gloria arribando a Caracas aquel 6 d agosto de 1813…

La huella de la segunda visita de Bolívar a La Grita quedó en las fuentes de la Campaña Libertadora, y junto a los libros de gobiernos de la Iglesia, un sable olvidado que permaneció en la Casa del Balcón, descripción narrada por Trina Huerta, muy anciana y centenaria, mujer testigo de aquellos días emancipados, a quien en las fechas aniversarios el pueblo de La Grita la paseaba sentada en una silla y le cantaba con dignidad, lo narra de años don José María Guerreros, llamado “Corito”,  pues muy jovencito se casó con una heredera de la Casa del Balcón. Más en las lecturas descritas en la historia tachirense con los símbolos sagrados de la libertad.

Días largos, muy después, el 23 de mayo, Bolívar arriba a Mérida, lo describe Leonardo Altuve Carrillo. Y con odas de “Libertador” y en su gloria de protector de la provincia de  Venezuela. Pero ya la ciudad del Espíritu Santo de La Grita le había nombrado como “El padre, único y verdadero líder de la emancipación del Sur”…

Hablaron los tiempos y 17 años después, Mérida, en 1830, erigió el primer monumento al Libertador, con un obelisco en Milla, frente al Cuartel Justo Briceño. Mientras La Grita grabó una placa en granito testimoniando al Padre de la Patria y develó un busto de piedra realizado por Rafael Pino, el mismo autor del escudo del estado Táchira (obra que desapareció del acervo cultural de la ciudad, antigua capital política de los Andes del río Táchira)… mientras San Cristóbal colocó una placa en bronce en la esquina de Filisco en testimonio de su encuentro con la heroína María del Carmen Ramírez… y San Antonio  del Táchira, la virtuosa del comienzo, dejó borrar la casa donde el Libertador desde su atrio les dijo a sus moradores del heroísmo de la nueva patria.

Más de aquellos ideales que de noches en vela y de entender los devocionarios de nuestra historia tachirense que un día, muy de respeto y dignidad, logramos escribir un guion teatral para el sentido épico de “Bolívar en La Grita de 1813”, en la veneración consagrada al más eterno ejemplo de la historia. Fue el alcalde Macario Sandoval quien brindó las mejores voluntades. Era 1992.

Y muy de amor, el compromiso leal de llevar la bandera con el escudo de la patria, que grabé y pinté en la franja amarilla y en solemne acto del presidente Chávez, junto a nosotros, nativos herederos de la identidad, con ella se abrieron los restos inmortales de Bolívar, dentro de su sarcófago en el Panteón Nacional…era 24 de julio del 2010. Ese día de honor patrio le pedimos al Presidente declarara al Santo Cristo de La Grita patrimonio cultural de Venezuela… deseo de todos los bolivarianos y de Macario, en su ferviente ideario…

Ahora nos queda defender aquella memoria a los 209 años de los sagrados momentos de nuestra verdad histórica… y el destino bendito de las huellas inmortales de Bolívar…

Entonces vimos al pueblo vestido de aquella esperanza, y el grupo de teatro “Telira”, Teatro Libre Ricardo Acosta,  manifestó un sueño desde mis guiones y con voluntades se cantó el himno de la Patria…

Valor de humanidad y sentidos del pueblo.

Más que memoria, la más inmensa pertenencia de una carta de amor.

*Cronista Oficial del municipio Jáuregui.

*Premio Internacional de Dibujo ” Joan Miro”-1987, Barcelona, España.

*Artista Plástico Nacional.

*Escritor. Dramaturgo.  *En su libro: ” El Militante Rojo”, es autor de 118 obras teatrales bolivarianas.

*Maestro Honorario.

*Doctor en Arte.

*Premio Nacional del Libro-2O21.

Néstor Melani Orozco

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