miércoles 6 julio, 2022
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Mi amor y mi vida por Daniela

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Daniela ¡hija mía! Hoy 24 de junio, día de tu cumpleaños, quiero decirte que eres mi vida y que te amo con todas las fibras de mí ser. También quiero decirte en este vibrante palpitar de la vida, que los recuerdos se llenan de energía y brillan con la luz de los rayos resplandecientes y refrescantes  de la verdad. Son tantos recuerdos hija mía, que naciste para triunfar y para iluminarnos el camino del destino que juntos  hemos recorrido. Te acuerdas, cuando tenías como 5 años y yo te leía mis artículos,  antes de publicarlos en la prensa, y tú  con toda la sinceridad del alma me decías: “Papá, no entendí nada, pero está buenísimo”. También, cuando vivíamos en la Concordia y tú le gritabas al heladero: “¡Señor heladero, espérenos en la plaza Miranda!

En este largo caminar, hija mía, jamás debemos detenernos ante los obstáculos y las borrascas, sino que debemos luchar todos los días y todos los segundos de la vida, de manera clara, firme y determinante, para lograr las metas y objetivos que nos hemos trazado, de recorrer los horizontes con el semblante de la amistad y de la sonrisa.

Recuerda hija mía, que somos dueños de nuestro destino, responsables al máximo de nuestra conducta y de la vida, y estar comprometidos para avanzar, para transitar por los territorios fértiles de la amistad en todo su esplendor y la solidaridad a toda prueba, que son como un bálsamo refrescante que  nos alegra el alma, llenándola de significados eternamente creativos que constituyen la forma más elevada de la libertad espiritual. Eso es lo que quiere expresarte en este día de tu cumpleaños, que el verdadero propósito de la vida es el logro del crecimiento espiritual.

Daniela, cada mañana debemos despertar con lo mejor de nuestros sentimientos y darle darle gracias a Dios por la vida y por darnos la fuerza y la fortaleza necesaria para realizar las tareas que nos impongan las corrientes del destino y del tiempo, donde confluyen los sentimientos de la experiencia.

Vamos pues, a consagrar la vida para lograr escalar todas las cumbres y llegar, finalmente, al valle esplendoroso de las metas cumplidas. Recuerda siempre que la mayor felicidad es la búsqueda inteligente de objetivos. Hay que abrir los ojos de la mente para visualizar el largo recorrido que nos falta por andar.

Como diría la voz del poeta, ya son 26 primaveras, con sus lunas, sus amaneceres y su sol brillante en cada mañana. Jamás olvidaré aquella mañana del 24 de junio de 1996, cuando naciste. Había mucha expectativa y alegría por tu llegada… luego se escucharon tus primeros llantos y con ello la alegría de tu madre y de tu padre, junto a la de toda la familia y los amigos y amigas. Luego vinieron tus primeros pasos, tus primeras palabras y por supuesto, tus primeras rabietas. Así fuiste creciendo, con amor, disciplina y comprensión, que fueron moldeando una personalidad espiritualmente maravillosa.

Ya eres una excelente odontóloga, así que no desmayes ni un instante en la perspectiva del éxito que se proyecta como los rayos del diamante. Por eso y por muchas cosas, tu madre y yo te volvemos a decir lo mucho que te amamos y nos sentimos infinitamente orgullosos de ti, porque eres nuestra gran hija. Otra vez vuelvo a decir que yo escribí una hija, sembré un libro y hoy tengo un árbol inmenso de compromisos para seguir luchando. ¡Feliz Cumpleaños, Daniela, que Dios te bendiga!

Eduardo Marapacuto

*Politólogo, MSc. en Ciencias Políticas.

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