Opinión
Notations/Opus 15/ “Un pionero Sistemático: Francois Morellet”
viernes 8 mayo, 2026
“Cuando vi por primera vez esos arabescos infinitos, esas lacerías, y esos positivos-negativos de una inteligencia sorprendente, se me puso inmediatamente la piel de gallina. No tuve que iniciarme, estaba ya dentro…”
Elvis Joan Suárez
Va en su camioneta roja tipo ranchera disfrutando del paisaje de la carretera desde su ciudad natal Cholet, hasta Paris, su felicidad es intensa, ¿el motivo? lleva sus obras plásticas en la parte trasera de su vehículo, las lleva a una galería en el centro de Paris, mientras maneja llegan recuerdos de niñez, cuando sus padres le fabricaban sus propios juguetes de madera, ese olor a árboles que le trae la brisa en su camino le recuerda el olor de aquellos juguetes.
Francois Morellet nació en 1926 en Cholet, Francia, ciudad donde vivió casi toda su vida, heredó de su familia una fábrica de juguetes, que le dio independencia económica y de alguna forma poder experimentar con el arte. Viajó a Paris a estudiar Literatura e idiomas, donde llegó a dominar el idioma ruso, según Francois sentía una gran aflicción porque “No disfrutaba lo que me enseñaban” hasta que llegó el arte a su vida. Allí sintió que no tenía un plan ni mapa que lo guiara, y por ello se sintió cómodo, viendo obras en los museos, galerías, revistas o libros de artes. En 1947 vio por primera vez una obra de Mondrian que le causó mucha impresión, hasta que viajó a Brasil en Río de Janeiro y conoció el arte de Max Bill, pero lo que va a decidir que su vida la dedicaría al arte fue su visita a la Alhambra en Granada. Sin embargo, al ver los “Duos-Collages” de Taeuber y Arp de 1918 realizadas según las leyes del azar, observó que podría haber otra manera de realizar arte.
Francois siempre estuvo alejado de las escuelas, aprendió el arte como aficionado porque consideraba que estas escuelas mataban el placer y le prestaban atención solo a lo que estaba haciendo en ese momento en el mundo del arte. Además, de sentirse de alguna forma provinciano y excluido de la comunidad artística, al estar libre de esa restricción comercial lo hizo experimentar sin reservas y con extremismos.
A partir de 1950, Morellet, fundó el grupo GRAV, al lado de otros artistas cinéticos como: Julio Le Parc y Francisco Sobrino, donde el interés de este grupo fue la de búsqueda de los efectos luminosos, visuales y cromáticos por supuesto que también la importante participación del espectador tratando que el arte se convirtiera en un arte interactivo. Francois logró exponer dos veces con el grupo GRAV, el grupo se disuelve y Morellet expone en 1965 en el Museo de arte moderno de New York, luego en la bienal de Venecia en 1970, allí logra su internacionalismo exponiendo luego por todo el mundo, pero siempre volviendo a su querida ciudad natal Cholet. Su obra prolífica forma parte de colecciones del museo de arte moderno de New York, del Centro Pompidou y el museo de arte de Seùl. Morellet en una entrevista que le realizaban dijo: “yo me considero un Bromista serio”.
La obra de Francois Morellet, es una síntesis entre la abstracción geométrica, el azar y el minimalismo, ha utilizado sistemas prestablecidos como la lógica y sistemas de números como el numero Pi, por ejemplo utilizar patrones complejos con los números de la guía telefónica, este sistema le permitía utilizar su técnica: “no elegir”, es decir a veces tomaba un número telefónico al azar de la guía telefónica y así decidir la disposición de los elementos geométricos de sus obras, si aparecía un número par utilizaba el color azul y si era impar el color rojo. Morellet fue un pionero en el arte de los tubos de neón, utilizándolos para crear grandes instalaciones en sus exposiciones, los títulos de sus obras eran una ironía, dándole así una jocosidad y comicidad al arte geométrico y los materiales que utilizó para desarrollar su obra fueron como acero inoxidable, neón, y aluminio.
En el año 2016 muere Francois Morellet en su pueblo natal, dejando al mundo con su arte lleno de sus sistemas de construcción que le eran necesarios para eliminar todo rastro de sensibilidad en la creación y reducir lo más posible el número de decisiones subjetivas, si alguien las consideraba feas u horribles o tal vez muy llenas de brillantez, él no se hacía responsable, porque sus sistemas eran los que concebían para sus obras. Unos años antes de morir afirmo: “A menudo he dicho que en el pasado consideraba que mi obra estaba muy infravalorada y que hoy probablemente esté sobrevalorada”.
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