Opinión
Notations/ Opus 24/ “El Arquitecto de Dios”, 2026 el año Gaudí
viernes 10 julio, 2026
“El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos” .“La línea recta pertenece al hombre, la línea curva a Dios” Antonio Gaudí.
Elvis Joan Suarez
Una mujer embarazada camina, por la calle Marina de Barcelona, atraviesa la plaza Gaudí, va directo a la gran basílica de la sagrada familia, su rostro denota tristeza, acababa de ir a su médico, esté no le da esperanza de vida al niño que lleva en su vientre, en su mano aprieta un pequeño escrito, hay muchos turistas en la plaza, pero nada la detiene, por suerte para ella, no tuvo que hacer la fila de turistas debido a su embarazo, paso directo a la nave central y sin detener paso llegó hasta un banqueta creada por Gaudí, ella allí se arrodilló, tomó el papel que llevaba en su mano y comenzó a recitar con mucha fe la siguiente oración: “Dios, Padre nuestro, que infundiste en tu siervo Antoni Gaudí, arquitecto, un gran amor a tu creación……haz que, por la gracia del Espíritu Santo, yo sepa también entregarme a un trabajo bien hecho y dígnate glorificar a tu siervo Antoni, concediéndome, por su intercesión el favor que te pido……..así sea. Amen” la mujer después de recitar aquella oración y rezar tres Padres nuestros sintió que podía estar tranquila y que un milagro había obrado en su cuerpo. A los tres meses esta misma mujer dio luz un lindo bebé que al año pudo caminar sin ningún inconveniente a pesar de las sugerencias médicas de abortar.
En un hospital de Barcelona en el año 2010, en la habitación 37, alistan a un anciano para una operación de implantación de prótesis de cadera, lo colocan en una camilla y los enfermeros lo llevan directo al quirófano, lo anestesian, el anciano ya no sabe de si, hasta que despierta y ya no siente tanto dolor en su pierna derecha, a los días los médicos ven que su herida no cicatriza, por mas curas que le realizaban, el corte no cerraba, con las horas su dolor se agudizaba aún más y la herida seguía supurando. El anciano se preguntaba: ¿Por qué Dios debo pasar por esto? ¿Por qué debo estar tanto tiempo en este hospital con este dolor tan intenso? Al otro día en la mañana después de pasar una muy mala noche, uno de sus hijos le dice que el “Arquitecto de Dios” ha hecho algunos milagros y que debería encomendarse a él, el anciano tomó en su mano la oración que comenzó a rezar con mucha fe: “Dios, Padre Nuestro…” a los días el anciano se había curado de manera milagrosa y el equipo médico no podía explicar lo sucedido.
En la Ciudad Natal de Gaudí, Reus es otoño y doña Monserrat está en el oftalmólogo, ella desde hace algunos días notó algo raro en su vista, el médico la examina a través de una lámpara de hendidura, mira su retina y dice que es una catarata, pero doña Monserrat no muy contenta con este diagnóstico, decide viajar a Barcelona, allí los oftalmólogos le diagnosticaron perforación de retina y que posiblemente podría quedar ciega. Doña Monserrat, había escuchado en su pueblo Reus sobre los milagros de Gaudí, por ello se encomendó a él, pidiendo que intercediera a Dios por ella, para sorpresa de los oftalmólogos barceloneses la perforación de doña Monserrat se redujo de tal manera que no había necesidad de ninguna intervención oftalmológica.
Antoni Gaudí, nació en 1852 en el seno de una familia de Caldereros, de niño el arquitecto tuvo una salud frágil, sufría de reumatismos que le obligaba pasar largos periodos en el campo, fue allí donde observando las moscas, las conchas de caracoles, las flores, las abejas y los árboles encontró su verdadera vocación: ser arquitecto, solía decir: “El gran libro de la naturaleza, siempre abierto”, en el año 1878 se graduó en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, en su acto de graduación el director de dicho instituto Elies Rogent afirmó: “ hemos dado el título a un loco o a un genio”. Con el apoyo de su gran mecenas el industrial Eusebi Güell transformó el paisaje urbano de Barcelona con obras como el Parque Güell, la casa Batlló y la casa Milá. En su juventud Gaudí, disfrutaba de las fiestas y reuniones de la alta sociedad, vestía trajes de grandes sastres y asistía a la ópera, pero cuando aceptó el encargo de seguir en la construcción del templo expiatorio de la Sagrada Familia, su vida se concentro en la fe y la austeridad, dejó de preocuparse por su apariencia, vestía ropas viejas y comía apenas unas rebanadas de pan con leche y lechugas, además el arquitecto se sometía a largos ayunos, buscando una purificación personal, ya no buscaba el aplauso de la burguesía sino que trabajaba para un cliente que no “tenía prisa” , Gaudí ahora no solo era un arquitecto sino un místico que utilizaba la geometría como oración y la piedra como puente a lo sagrado, mientras la Europa de finales del siglo XIX se ahogaba en los historicismos copistas, Gaudí sentencio que la originalidad consistía en volver al origen y ese origen era “Dios” por ello rompió con la tiranía de la línea recta e introdujo las paraboloides e hiperboloides. Entrar a la Basílica de la Sagrada Familia es entrar en bosque donde las columnas se bifurcan como ramas y la luz se convierte en el Espíritu Santo. Gaudí nos demostró que el hormigón, el hierro y el vidrio podrían consagrarse. Este año que corre se conmemoran los 100 años de su fallecimiento por ello este 2026 fue bautizado como el “año Gaudí” y lo que se busca es reivindicar su dimensión científica más allá del mercantilismo turístico y de consumo, la misión es: estudiar, conocer, difundir y preservar la gran obra de Gaudí. Al “Arquitecto de Dios” el 14 de abril del 2025 el papa Francisco lo declaró como “Venerable” ya que se le atribuyen algunos milagros, el postulador de la causa es un sacerdote venezolano y tachirense: Reniel Alí Ramírez Herrera.
La obra de Gaudí revela que no fue un místico aislado de la realidad técnica, sino un arquitecto adelantado a su época, demostrando que la belleza proviene de la optimización orgánica de la materia.
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