jueves 2 febrero, 2023

Occa Rey

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Néstor Melani Orozco*

Habrá de recuerdos haberlo visto de niño novillero en la plaza de Táriba, junto al otro niño, Jesús Colombo. Para que comience a perdurar este saber del alma en los millones de gritos, concebidos por las multitudes y convertidos en las grandes veneraciones. Como de la virtud de un lienzo; muy descrito en las imágenes sagradas del pintor de los grandes toreros, José Rosales Caro, y de las palabras, un verso para entender los verdaderos misterios. Porque ahora Andrés Rocca Rey es el testimonio de Suramérica. Si entendiéramos el azul del cielo de San Cristóbal, en lo más inmenso del tiempo; como de toreros la romería, en la monumental del arquitecto Eduardo Santos Castillo, como de azahares “La Ciudad tendida entre colinas” del médico y poeta Hugo Murzi. Y de las multitudes la fiesta en la plaza gigante de Pueblo Nuevo. Cuántas veces he aprendido de mi hijo, Pepe Melani, el inmenso testimonio del sabor de la tauromaquia, quizás desde un lienzo de España Vieja o de una estatuilla consagrada al más sagrado arte de los eventos. Ayer, entre mis hojas, de los cuadernos hermosos y aquellos sentimientos, aprendidos de noches de poesía, vi los carteles de esta nueva Feria de San Sebastián 2023. Y me apareció el diestro, nuevo, gigante del mundo; Andrés Rocca Rey, el espada peruano, que vendrá a San Cristóbal y dirá de su pertenencia heredada de Ricardo Palma, sin olvidar a César Vallejo, el cusqueño amigo de Picasso. Describiendo la poética soñadora del arte, fe los toreros. Andrés Rocca Rey, desde el 19 de septiembre de 2015 en Nimes-Francia, con su padrino Enrique Ponce y testigo Juan Bautista, para de allí estremecer el mundo y hacerse gigante, poeta, tremendista y dueño de su verdadero desafío. Entre la Madrid que vio a Juan Belmonte, y de los vasallos y cantes hondos; las noches poéticas de Andalucía, como romerías al crucifijo de los gitanos, para hacerse de Pamplona y entender de juventud a Sevilla. Rocca Rey en San Sebastián, del apoderado Roberto Domínguez, más de saber del torero peruano nieto de un alemán, del Müller, como las hojas de un cuento y de una promesa a la luna, y del Rocío, la carta inmensa entre las voces y el despertar de los sueños. Para leernos la entrevista algún día de Giovanni Papini a Federico García-Lorca. Y de años perpetuos, entender como de gracias han desfilado las figuras del mundo y se escribió de encantos el capote de Santiago Martín “El Viti” como de gallardía, “El Cordobés”, Paco Camino, “El Fandi”, César Girón, Manzanares y hasta lo secreto de Bernardo Valencia. Con el traje de luces que le regaló Silverio Pérez, el señor de la plaza de Insurgentes de México. Del legado de Hugo Domingo Molina… Por eso quien no haya visto a Andrés Rocca Rey, no podrá testimoniar los siglos, desde las puertas grandes, compitiendo con José Tomás y ahora alternando con la gran figura venezolana, Jesús Colombo, y el diestro español de Badajoz, José Garrido. Desde los claveles del páramo “El Tamá” hasta la solemnidad de la puerta de los sustos; convirtiendo las tardes en una leyenda en las tintas de la poesía, como de los conciertos, cuando desde Vargas Llosa, como del credo de Antonio Pavón, Manuel Solari, Emilio Calmell hasta Paco Céspedes, pilar de la historia taurina del Perú. Se puede comprender lo mágico de ser torero. De ser poeta con la esencia que escribió Rafael Alberti, e Ignacio Zuluaga dibujó en los encantos, como espejos de ilusiones y tiempos del violeta y rojo de los campanarios. Hay que llevar pañuelos blancos, porque viene Rocca Rey de revivir a Hemingway en Pamplona, que bien lo relate Víctor José López “El Vitto” con las rojas letras de América y Eutiquio Hevia, cronista e historiador de San Cristóbal Taurina. Para descifrar a Carlos Salas y por fin entender el diccionario de Cossío, entre las bellezas tachirenses, y de amor; amores y encantos, cuando a las plazas de toros van las mujeres más bellas del mundo. Y Rocca Rey nos devolverá el verso descrito en las capas y de muletas el clamor de los siglos. En lo más impresionante… Aún recuerdo de mis viajes, y de la Plaza, las Ventas de aquella capital española, poder contemplar en su museo, la capa de paseo de Gitanillo de Triana, el diamante de Ava Gardner a Dominguin y de Belmonte, las memorias, y hechos, como de Paquirri una novela y de un bronce de Gargallo, las promesas para el alma; de saber que fue en Lima en la plaza de Acho donde Pizarro lidió desde un caballo un semental y 300 años después Simón Bolívar celebró la gloria de Ayacucho con una corrida de toros, se lo dije un día al Dr. Manolo Ordoñez junto al Dr. Amenodoro Suárez, y el eterno César Faraco. Para memorizar que el nombre de las tardes toreras, de la “Ciudad de la Cordialidad” viene del taurino y poeta Omar Meza. Y desde el azul, con el grana, rojo y oro, Rocca Rey dirá el testimonio de una leyenda; para que San Cristóbal siga viviendo el hecho patrimonial de “La Fiesta que une todas las Artes”… para conmemorar con una Feria de valores desde Antonio Suárez, Rafael De Orellana, Marcos Peña “El Pino”, venezolanos, Luis Bolívar de Colombia. El mexicano Isaac Fonseca y Francisco Manuel de Chulula. Para saber en la ceremonia junto a Jesús Colombo, José Garrido y Andrés Rocca Rey. Con toros de Aranguez, de Rancho Grande y de Colombia de Juan Bernardo Caicedo. Y de amor, brindar con una copa de vino, para saber entender las culturas del arte de los toros. ¡Eternamente!

*Presidente de la Comisión Taurina de La Grita. *Artista Nacional. *Honrado con su nombre en el Palacio de Los Leones de la Gobernación del Táchira (2022). *Premio Internacional de Dibujo Joan Miró – 1987. Barcelona, España *Maestro Honorario. *Cronista de La Grita. *Doctor en Arte. *Premio Nacional del libro 2021.

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