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Ocupamos la Tierra (I)

Eliseo Suárez Buitrago
Ha caído en mis manos un libro titulado La increíble historia de la humanidad, en el cual, entre los muchos capítulos, aparece uno de gran novedad, titulado Ocupamos la Tierra, y se inicia así: Nuestro relato comienza cuando humanos como nosotros evolucionaron y ocuparon la Tierra. Antes de que eso ocurriera, otras personas ya habían existido, y también desaparecido.
El más importante de nuestros antepasados fue el Homos Sapiens, así llamado porque caminaba derecho, sobre los dos pies, no obstante haber sufrido antes serias limitaciones para caminar. Se desarrolló en África hace dos millones de años y luego se desplazó a Asia. Algunas veces vivía en cuevas y en ocasiones vivió al aire libre; construía sencillas herramientas de piedra, y aprendió el uso del fuego. El Erectus, que así se llamaba, tenía una frente amplia y un cráneo más grande que el nuestro.
Antes de que el Erectus desapareciera, hace aproximadamente unos trescientos mil años, se engendró la especie a la que pertenecemos. Somos el Homo sapiens y, sin falsas modestias, nos dimos ese nombre porque tenemos el cerebro igualmente grande, encerrado en un cráneo también de un tamaño mayor que el del Erectus.
A pesar de ese cráneo de mayor tamaño, el humano Sapiens primitivo no obtuvo el don del lenguaje. Los antropólogos cambian de idea cada vez que encuentran un cráneo antiguo, pero ellos no estaban ni estamos seguros en cuanto a quiénes pertenecían cuando estaban en vida.
La tarea más difícil fue dejar afuera algunas cosas, como escribir la historia de la humanidad, algo que no tiene explicación. Es de lamentar que pocas veces no se mencionen logros de las mujeres. Por eso, el pasado humano, con frecuencia, parece una obra solo de los ingleses. Ineludiblemente que los hombres solo representan los papeles de ese género. El pasado humano frecuentemente se presenta en obras de la época de los ingleses, esto porque los hombres entienden mejor su manejo. Indudablemente, en los últimos capítulos hay mucho que decir sobre los Estados Unidos, mientras no se menciona a muchas de las casi doscientas naciones del mundo. Doy la bienvenida a quienes han hecho sugerencias positivas.
Por su generosidad y su ayuda, permítanme dar las gracias calurosamente a amigos y compañeros de estudio del pasado.
(Estoy volviendo, con este artículo, a El Nacional y a La Nación de San Cristóbal. Gracias por la espera. Dios mediante, seguiré siendo columnista los sábados)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OCUPAMOS LA TIERRA ( II )

Eliseo Suárez Buitrago
eliseosub@hotmail.com

Nuestro relato comienza cuando humanos como nosotros ya habían existido, ocuparon la Tierra y luego desaparecieron. El más importante de nuestros antepasados fue el Homo erectus, así llamado porque caminaba derecho sobre los dos pies, no obstante haber sufrido problemas para caminar.
Se desarrolló en África, hace dos millones de años y se desplazó a Asia. Antes de que esto sucediera se vivía en cuevas y a veces al aire libre; se construían sencillas herramientas de piedra y se aprendió el uso del fuego. El Erectus tenía una frente amplia y un cráneo más plano que el nuestro.
Antes de que esto sucediera, aproximadamente trecientos mil años, fue la especie a la que pertenecemos. Bien es sabido que nosotros somos el Homo sapiens, nos damos este nombre porque tenemos el cerebro más grande.
Antes de que el Erectus desapareciera, hace aproximadamente trescientos mil años, fue creada la especie a la que pertenecemos. Nosotros, por supuesto, somos el Homo sapiens. Sin ninguna falsa modestia nos damos ese nombre. Los antropólogos cambian de idea cada vez que encuentran un cráneo antiguo, pero ahora están bastante seguros de que nuestras propias subespecies evolucionaron a partir del Sapiens hace unos cien mil años.
Mucho tiempo después de que nos hubiéramos extendido por la Tierra, los humanos todavía sobrevivíamos cazando y comiendo semillas, bayas, insectos, algas, lagartos, huevos y raíces.

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