Pasión por el Táchira | …construir ciudadanía para San Cristóbal

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Julieta Cantos

Esta semana culminaron las actividades programadas por el Colegio de Arquitectos – CAV, a raíz del día del Arquitecto y la reactivación que quieren hacer del mismo.

En el marco de esas actividades, se realizaron diferentes encuentros en los que se discutieron diversas visiones sobre planes de ordenamiento urbano. La presencia de docentes de la carrera de Arquitectura, y de profesionales que laboran en instituciones públicas y privadas fue importante. No obstante, lo más importante es el debate que se genere de ahora en adelante.

Este debate se tiene que dar en diferentes espacios y debemos participar todos los que habitamos nuestra ciudad, en un principio, en una nueva etapa, para luego seguir con nuestro Estado.

Debemos partir de lo conceptual, para concentrarnos en la transformación de lo posible, de manera inteligente, distinta, creativa.

Immanuel Kant plantea que “Hacer crítica implica plantear una propuesta diferente”, y es lo que debemos hacer si queremos realmente transformar nuestros espacios.

San Cristóbal, en estos momentos es una ciudad caótica, y lo digo porque la ciudad debe ser un espacio de encuentro, alojamiento, intercambio, cultura, socialización, trabajo, información, concentración de energías, dinámicas y conflictos transformadores…debe ser el todo…o el casi todo.

La ciudad debe ser el ámbito donde nos concentramos buscando individual y colectivamente la felicidad.

La ciudad debe ser para contribuir a darle sentido a la vida, tanto individual como colectivamente, para encontrar cada quien su felicidad. Y nuestra ciudad no nos está proporcionando eso.

Pienso que tanto el que critica como el que hace no tienen visión de lo que debe hacerse. Ambos tienen la misma carencia. No hay propuestas desde la dirección, tanto del sector público como del privado. Y cuando las hay no son claras o no tienen cabida en las comunidades porque las comunidades no tienen cabida en las propuestas. Existen aspectos aislados, aparentemente claros, pero no una visión global de ciudad.

En ese caso, no es un problema de eficiencia, es que hay que saber el qué hacer, para discutir el cómo. Se puede ser eficiente, haciendo algo mal hecho. Debemos saber qué es lo que debe ser hecho, y la verdad es que no tenemos un modelo de ciudad alternativo. Pero además debemos saber plantear ese modelo alternativo.

No existe plan alguno que pueda funcionar sino planteamos un modelo de ciudad alternativo.

Para ello debemos repensar y profundizar la democracia como concepto. Debemos construir ciudadanía, para ese nuevo modelo de ciudad que se querría, en el que se incluya el derecho a la felicidad, en una ciudad autosustentable, ecológica, diversa, productiva, integrada. Ese modelo debe ser definido incorporando no solo a los sectores, hasta ahora, denominados productivos o sociales, debemos romper con los cánones, plantear alternativas diferentes. Hay que incorporar necesariamente a las comunidades, porque en ellas están presentes todos los sectores productivos, todos los grupos de edad, todos los grupos sociales, contestes de las necesidades de su entorno. (Julieta Cantos)