Opinión
PASIÓN POR LA VIDA/ Participar organizadamente
lunes 9 febrero, 2026
Julieta Cantos
Con cada elección que hacemos vamos generando pasos para construir o destruir. No es un problema de bien o mal, es tener conciencia de la elección que decidimos escoger. Construir una familia, una comunidad, un estado, un país, exige la participación y el apoyo de muchos. Los ciudadanos debemos decidir en qué tipo de ciudad queremos vivir, y de qué manera contribuimos a consolidar el espacio geográfico que la conforma.
Existen múltiples variables para concretar lo anterior y el desarrollo de las mismas dependerá de nuestra particular visión. ¿Cómo lograr enlazar los aportes de cada visión para construir espacios comunes? ¿Qué mecanismos estamos dispuestos todos a defender porque creemos que son puntos de encuentro y que han servido para fortalecer o reforzar nuestro modo de vida?
La tendencia mundial se inclina cada vez más a incluir los movimientos sociales, hacer que estos participen organizadamente en las decisiones políticas que les corresponden como grupos o en aquellas que afecten posiciones de Estado. Venezuela no ha vivido ausente de este nuevo ejercicio de la democracia directa o participativa, en el que los ciudadanos nos involucramos directamente en la toma de decisiones de carácter político a través del voto directo, asumiendo las responsabilidades y corresponsabilidades de nuestras acciones. Esta intervención se lleva a cabo a través de ciertos mecanismos de participación directa, llámese plebiscito, referéndum, iniciativa popular, etc. Indudablemente, consolidar una democracia participativa exige un gran compromiso, esfuerzo, tiempo y trabajo, pero paralelamente permite la organización en diferentes niveles y sectores que garantizan una democracia más sana y cónsona con su concepto etimológico. La palabra democracia se origina y se encuentra en el griego δημοκρατία, democratía, y se compone de los términos δῆμος démos que puede traducirse como “pueblo”; y κράτος, que significa “poder”.
Rousseau fue el gran teórico de la democracia participativa al basarse en la libertad como concepto esencial. Así se logra tener el derecho y el deber de elección. Es decir, volvemos al inicio de nuestra reflexión.
Se debe apostar al ejercicio de una democracia participativa, en la cual los diferentes sectores de la sociedad podamos organizarnos y, de este modo, aportar ideas y proyectos en la construcción y gobernabilidad de nuestro país y de nuestras ciudades. El núcleo de la participación del ciudadano es la ciudad a través de todos los espacios existentes o por crear, en donde los intereses particulares no priven sobre los colectivos. Lo importante por encima de lo urgente.











