miércoles 6 julio, 2022
InicioOpiniónPetro en La Grita

Petro en La Grita

328 views

Néstor Melani Orozco 

Desde la noche allí junto a una carta de amor  y del silencio las presencias de un ritual junto a los sueños, descritos en los ojos inmensos del alma…

Entre serenatas que invitaba Hildebrando Celiz. Venido de Girón en Colombia y por recomendación de don Luis Mogollón, el Dr. José Ali Salcedo lo aceptó como administrador de la cafetería, entre obreros y ayudantes. Era muy oculto, un joven de nombre: Gustavo, colombiano, quien era admirador de Paul Raba el catalán y los grandes hechos de Miranda de saber que el insigne enciclopedista siempre dijo que América debió llamarse: “Colombea” y no su nombre del ladrón Vespucio, que le robó el mapa del nuevo mundo al cartógrafo alemán: Martín Wassesmuller, lo dijo y allí permanece  entre libros y las pacas del café molido.

De vez en cuando Celiz lo llevaba a comer en la pensión de doña Carmen Avendaño, en la carrera de la Parada, muy cerca de la iglesia del Santo Cristo.

La Grita nunca apreció aquella figura de un viajero, huyendo  de la fuerza oligarca colombiana y de pertenecer al Ejército de Liberación Nacional. Era exactamente  1978.

Aun lo recuerdo, acompañando a Hildebrando  Celiz. Con canciones  de Zitarrosa. O de amor “Los  Angeles  Negros”. Y hasta la Rosa, o Carolina  de Leonardo Favio.

Momentos de la efervescencia del liceo  Civil de La Grita, con el nombre del “Br. Félix Román Duque “, el alumno un siglo atrás de Mons. Jáuregui  y su eterno peluquero.

Aun vienen las imágenes de sus amigos, entre ellos Guillermo Arellano, Nerio Caruyo, Landy Andrade, Homero Parra entró otros acompañando a la luna y llevando flores a las muchachas bonitas…

Un día, recuerdo, le regale unas fotografías al amigo Ramón Elías Camacho, entre ellas iba la del bautizo del poemario de Hugo Colmenares en el Centro Experimental de Arte “Pepe Melani” donde dirigía los sueños el pintor y poeta: Hugo Rangel,  camino a consolidar una casa de la cultura  para el pueblo de tantos testimonios y allí entre aquellas delicias fotográficas,  íbamos retratados con el famoso cantor Hilderbrando Celis, nosotros compañeros y  aprendices de la poesía. Y entre aquellos rostros estaba el joven miope y estudioso, llamado por nombre: Petro…

Quedaron los recuerdos, pues ya José Laurencio Zambrano  se había marchado a la Universidad de Chile, quien cuatro años después Pinoche le fusila a su mujer en un estadio en la Ciudad de Santiago.

Recuerdo que  el profesor: Pedro Arístides Salas  me invitaba a escribir   mis primeros  actos teatrales, como del fuego; una bandera roja, escondida después en el multígrafo en la cripta del padre Ecolástico en el “Cementerio  de los Hijos de Dios” y de nacimientos el testimonio revolucionario del maestro  Carlos García  profesor del colegio de las  monjas dominicas y buen idealista de la carta de Lenin o de releer “El Capital” de Carl Marx, entre “El Lobo Estepario” de Hesse,  del “Túnel” de Ernesto  Sábado, entra la pureza de “La Mujer de las Manos Cortadas” de Gutiérrez Calderón o la versión de amor  muy antigua en Florencia, jurando a Beatriz desde un monje poeta llamado: El  Dante Alihieri…

Como de las sombras del ideario Bolivariano entre las imágenes pasadas del mártir Juan Pablo Peñaloza…

Fueron  testimonios de la otra verdad, cuando en 1969 moría en San Cristóbal  el poeta revolucionario Rafael Guerrero, entre las sombras de una inconsciencia y del valor despertaban las evocaciones por algún día en “Un Grito de América”…

Entonces La Grita de Campanarios y de un seminario francés,  entre los riesgos del ser y de pintar  la versión de Antonio Nariño en el Convento de Santa Clara,  donde tradujo del francés Suizo “Los Derechos del Hombre ” al español. Allí  en este pueblo  de cal y canto, estuvo,  Gustavo Petro,  soñando  las existencias y describiendo las verdades heridas de toda Colombia…

Hoy encontré las visiones  de su cierre de campaña política a la presidencia del país de Camilo Torres, en la hermosa Bogotá,  junto a las banderas que hacen volver a Gaitán y del himno más precioso  de América.

Mientras aún sobrevive  aquel lugar griteño donde oculto y perseguido vivió  en La Grita de las secretas connotaciones…

Desde la Novia Blanca  vestida de azul….

Porque un día existirá una flor consagrada en el vientre de un libro…

(*) Artista  Nacional.

Premio Internacional de Dibujo ” Joan Miro”1987 Barcelona. España.

Cronista de La Grita.

Maestro Honorario.

Doctor en Arte.

Premio Nacional del Libro 2O21.

- Advertisment -
Encartado Publicitario