Opinión
Poeta Pablo Mora (In memoriam)
viernes 20 febrero, 2026
Porfirio Parada
De los poetas de larga trayectoria, de los que escriben sin freno, de los más conocidos y escuchados, que conozco varios, no muchos, con algunos me saludo en la calle, pero en particular con Pablo Mora fue uno de esos poetas que poco hablé. Lo conocí por su manera muy suya de recitar poemas, porque si bien los leía, era un recital que impactaba. Se supo sobre su muerte este domingo por las redes sociales, su hijo hizo una publicación, y la gente escribiendo y compartiendo por WhatsApp cadenas, mensajes, fotos. El poeta Ernesto Román escribió un texto en homenaje, Freddy Durán periodista de La Nación hizo lo propio con otra foto, la poeta, profesora e investigadora Carmen Teresa Alcalde escribió también sobre su vida que se va a otro plano, pero en esta vida sigue sus palabras, sus versos, su estilo, su forma, deseando que la memoria colectiva no lo olvide. El poeta fue licenciado en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello, Extensión Táchira.
Las primeras veces que lo vi fue en recitales en la Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles, Pablo Mora tenía boina, libros en las manos, lentes. Era de esos poetas consagrados que la gente cuando lo ve se acerca a saludarlo. Aunque he leído fragmentos y parte de su poesía, tuve la oportunidad de verlo en diferentes recitales, y en este punto, quizás sea sin duda la máxima referencia, e influencia, que tengo de él. Su manera de ser ante el poema escrito, su personalidad cuando leía en los recitales, su voz que algunas veces parecía una bala disparando a la neblina de los siglos que veía y hacía verso con ella en su interior. Veía como escribía, con pasión, apasionado por el lenguaje, su composición y creación. Escribía suelto, con comas sin comas, prosa seguida que se dividan en párrafos, párrafos de cinco, seis, siete, ocho líneas sin comas, palabras tras palabras seguida tras otra, pero no eran párrafos era un mar de letras que el poeta se sumergía y los compartía a la gente que aplaudían y sonreían luego de ver al poeta recitar. Pablo Mora nacido en Santa Ana, municipio Córdoba. Táchira.
Tengo otra influencia que es anécdota. Por allá en el 2014 cuando era editor de una revista cultural impresa, que se llamó El Recital, empezaba ese año y quisimos hacer un homenaje a Freddy Pereyra, gran maestro del teatro, de la actuación, artista plástico, que incluso también escribía poesía. Me vi con su hermana para buscar información sobre el artista, y ella me dijo que tenía mucho material sobre Freddy Pereyra: textos, recortes, fotos, archivos, documentos, pero me reafirmó que si hay un texto que fuese ideal para la publicación de la revista, me recomendó uno de Pablo Mora, un ensayo que él escribió In memoriam sobre el maestro Freddy Pereyra. Y cuando lo leí no solo disfruté y lo publicamos sino me enteraba del Pablo Mora ensayista, una pluma intachable, muy culto, conocedor de las palabras, del lenguaje, amante del arte y la cultura, el escenario, la pintura, amante y reflexivo sobre la condición humana. Muy interesante. Me sentí orgulloso por esa edición. Pablo Mora fue un alquimista del lenguaje, de la prosa y poesía.
Su popularidad también recae como profesor de la UNET, por muchos años dio clases y fue reconocido. Muchas generaciones de estudiantes, de profesores, trabajadores, coordinadores, del mundo universitario lo recuerdan por eso. De hecho, un libro que tiene por nombre POIESOLOGÍA, financiado por la UNET, es una obra de Pablo Mora que reúne investigaciones que el autor hizo por años, hay propuestas, definiciones, ensayos, poesía, imágenes, cuadros, tesis del lenguaje, visiones, lecturas y relecturas. El poeta fue el autor del himno universitario de la UNET. Pablo Mora estudió en Italia, Milán y Torino, buscando su camino, pasando fronteras, atravesando otras culturas. Ganó premios, le hicieron homenajes, condecoraciones, como escribí en un principio sé poco de su vida, cómo era, qué gustos tenía, cómo era con su familia y cercanos, pero lo que vi de él fue un hombre de letras, letras libres, hombre de mensajes, de escritura, hombre de la palabra, del verbo, del verso, de las ideas y pensamientos y sentimientos convertidos en arte. Escribió por aquí, por un buen tiempo, en el Diario La Nación.
Leí que formó parte de la “Cueva Pictolírica ” de San Cristóbal, un grupo y movimiento de artistas que hubo en su época, fue miembro de la Asociación de Escritores del Estado Táchira, estuvo en el famoso Taller Literario “Zaranda”. Hay un poema que Antonio Mora le dedica a Pablo Mora, hace un juego con sus apellidos. Y en el poemario Parte de Asombro de Pablo Mora, el poeta en su presentación escribe una lista de poetas que lo influenciaron y entre varios, menciona a Dionisio Aymará y Antonio Mora. A los poetas como Pablo Mora, cuando dejan de vivir físicamente en este mundo, su obra es la que hace vida, su lectura es luz y vuelve a nacer, Yadira Durán, una de las coordinadoras del MAVET hizo esta semana un breve pero sentido homenaje al poeta Pablo Mora, me quedé leyendo un rato una de sus obras que posee la biblioteca del museo, el libro tiene por título “Sangre Zurcida”.
Luego pasaron los años y el poeta se enfermó, se le olvidó palabras y rostros, la memoria que tanto trabajó por el tiempo y la edad se fueron reduciendo a un mínimo. Que vengan más homenajes o relecturas de su obra, sería muy interesante reediciones de sus libros, incluso llevar su obra a lo digital. Por su obra donde menciona el asombro, yo me asombré al verlo recitar, un choque de la conciencia con el arte, con la pasión de vivir, un instante fotográfico que luego tuvo repercusiones en mi forma de ser. Creo que luego cuando empecé a leer en público mis poemas, sin querer o queriendo tuve esa influencia de ese poeta, de cómo proyectar la voz, cómo estar en sintonía en cuerpo y voz con lo que uno escribe, cómo comprometerse con el poema para que llegue a la gente, es decir, vivir la poesía, vivir el poema. Eso fue también Pablo Mora. Buen viaje maestro.
*Locutor de La Nación Radio
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