Opinión
Por qué el caos es tu mayor activo
domingo 12 julio, 2026
Maximiliano Vásquez Ayestarán
Imagina que decides participar en una carrera de obstáculos. Al llegar a la línea de salida, descubres que tus zapatos pesan diez kilos cada uno, la pista es una subida vertical y, según los jueces internacionales del Banco Mundial, estás en el puesto 188 de 190 corredores. El pensador de supervivencia mira la tabla, se queja del peso de sus zapatos y decide no correr para ahorrar energía. El creador billonario, en cambio, se hace una pregunta diferente, si logro correr en estas condiciones, ¿qué tan fuerte seré cuando la pista se nivele? Muchos empresarios se dejan paralizar por las dificultades por la lista de obstáculos para hacer negocios, en cumplimiento de contratos o en pago de impuestos. Esa es la visión de estancamiento, de seguir las reglas de un juego que parece diseñado para que pierdas. Pero nuestro entorno exige una mentalidad de fundador. Elon Musk fundó SpaceX porque el costo de acceso al espacio era un problema masivo que nadie quería tocar no porque fuera fácil lanzar cohetes. En un país donde todo parece un reto desde la luz hasta el crédito, la ineficiencia es, en realidad, una licencia para imprimir valor. Cada problema que enfrenta el ciudadano común es una oportunidad de negocio que el sistema tradicional ha dejado vacante. Invertir hoy no es una quijotada. Es una estrategia de vanguardia. El sistema tradicional puede habernos olvidado, empujándonos a un mercado extrabancario costoso. Pero esa misma exclusión ha creado una raza de empresarios con una resiliencia única en el planeta. Cuando el microcrédito permite que una santamaría se levante, no estamos viendo caridad; estamos viendo capital invertido en el ecosistema más competitivo del mundo. Si puedes rentabilizar un negocio aquí, bajo estas regulaciones y presiones, puedes conquistar cualquier mercado global. Tu empresa no es una tienda; es un laboratorio de alta resistencia. El pensador de supervivencia espera a que las condiciones cambien. El creador billonario cambia las condiciones, lo puedo asegurar por experiencia propia. No ignores los datos, pero no permitas que te definan. Úsalos como un mapa de mercado para identificar dónde el dolor del cliente es más agudo. Donde hay una fila, hay una oportunidad de servicio. Donde hay falta de crédito, hay una oportunidad de innovación financiera. Donde hay oscuridad, hay una oportunidad energética. La supervivencia es una zona de confort disfrazada de tragedia. Si tu objetivo es solo aguantar, el sistema eventualmente te devorará. Los imperios no se construyen esperando el clima perfecto; se construyen dominando la tormenta. Venezuela no es un cementerio de proyectos, es la incubadora más intensa del siglo. Deja de pedir que los zapatos pesen menos. Empieza a entrenar tus piernas para que esos diez kilos parezcan plumas. El mundo no recompensa a quienes se quejan de la pista, recompensa a quienes inventan un motor para subirla. El futuro pertenece a los que profesionalizan su pasión y transforman el obstáculo en una ventaja competitiva. El riesgo de no intentarlo es el único riesgo que no puedes permitirte.












