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Repelencias 385

Carlos Orozco Carrero
Entramos al nuevo año con la intención de saludar a los que nos leen en estas Repelencias tan antipáticas. Reflexiones y promesas de cambiar algunas cosas en nuestros procederes y apuntalar lo que quedó pendiente desde el año pasado. Lo importante es que no olvidemos que estamos rodeados por un virus traicionero y que hay que cuidarnos y ayudarnos entre todos para no dejarle espacio en ningún momento y evitar su presencia en nuestras vidas.
Estuvimos en un recorrido por las tierras andinas de La Fundación, Pregonero, La Grita y esta capital tachirense. Las límpidas montañas que nos rodean colorearon sus verdes y azules lejanos para recibirnos en Navidad y Año Nuevo. Conversas y música en casas de los amigos de siempre. Claro, la leche de burra, mistelitas y hallacas se acomodaron en las mesas de los paisanos para el abrazo familiar de fin de año. Me gusta eso, cariños.
El viejo Ovidio nos contó en La Casa del Estanco de Pregonero que, en una noche oscura, algunos familiares y amigos del sapo Nemesio quisieron darle una lección para asustarlo y que dejara de estar amenazando a todos los que lo acompañaban en sus borracheras con una enorme cuchilla de tres filos. Nemesio la sacaba de la pretina y la sacudía frente a todos, gritando que él era el hombre más valiente del mundo. Como nadie se enfrentaba al peligroso borracho, le tocaba que buscar el camino de La Cañabrava, donde quedaba su casa. Esa noche vistieron a un muchacho con una sábana blanca cundida de sangre de puerco y cuadraron con varios vecinos unos alaridos y lamentos que se escuchaban a lo largo del camino sinuoso y en franca subida hasta la aldea. Querían asustarlo para que dejara la costumbre de desafiar hasta al mismo demonio con su cuchilla. –¡Ayy!…Ayy!…Ayyyyyy! Gritos desgarradores y la imagen ensangrentada del trapo ondeante en cada curva. –Soy el diablo y vengo a llevarme el alma de Nemesioooooo! La historia espeluznante nos atrapó a todos en la conversa de don Ovidio. ¿Qué paso al fin con Nemesio? Era la pregunta de todos. –El sapo Nemesio se encabritó y se le fue al disfrazado de demonio para corretearlo por todos los caminos, hasta que la luz del día aplacó la furia de aquel hombre que de verdad era valiente.
Contentos los amigos de Ricardo Montoya por la lucha que libró para salir airoso de un trance de salud que lo atacó durante los últimos días del año. Dentro de poco lo veremos en acción en sus labores de siempre y apoyando las conversas que alimentan esta columna y el programa Somos Como Somos, por la Superdeportiva 88.1 FM. Les contamos todos los sábados, a las 11 de la mañana, todo lo que tiene que ver con lo que nos identifica en materia musical, anécdotas y aventuras pueblerinas.

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