miércoles 1 febrero, 2023
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Repelencias 422

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Carlos Orozco Carrero

Todos emocionados ante la cercanía del pitazo inicial en Qatar. Siempre con los mismos favoritos de toda la vida. Desde la primera transmisión televisiva a colores, cuando el rey Pelé hizo de las suyas contra Italia en México 70, hasta que los franceses se trajeron el último campeonato mundial desde Rusia en 2018. Se escuchan las apuestas desde ahora mismo, cariños.

Claro que hemos vistos esos aparatos por estos rumbos, carretico. Por ahí pasan rasantes, destellando multicolores luces y sonidos profundos. Lo que pasa es que uno no se puede dar el lujo de andar por la calle contando lo que la mayoría calla. También hay silencio cómplice entre casi todos los habitantes de estas aldeas limpiecitas. Creo que es por el temor a que nos digan locos o quien sabe qué. Claro, yo insistí en la preguntadera al campesino para intentar sacarle información certera sobre la presencia de naves extraterrestres por la zona. Sin embargo, él me dijo: -Hay que preguntarle al dos o al tres, porque unonuncasabe. Sonrió y se despidió.

Es hermoso participar en los convites campesinos para colaborar con obras donde la colectividad se beneficie del esfuerzo de todos. En Venegara se formó la fiesta el pasado Domingo. Muchos grupos musicales llegaron a amenizar la vendimia que intentaba recabar dinerito para terminar de acomodar la capilla que se erige preciosa, con su casa cural inmensa, para facilitar actividades educativas, culturales y de ayuda al necesitado. Demás está decirles que me acorde de ustedes, metidos en sus casas y sin colaborar con nada. Sabroso meter pierna con un raspacanilla levanta polvo en la placita frente a la afortunada edificación. Betsy, Juan Teodoro y Alexander nos atendieron a las mil maravillas.

Chimú para todo el mundo, era la consigna frente a cualquier “cosita” que le saliera a un cristiano. Nuches, dolor de muela, niguas, hinchones, dolor de oído, carate, lobanillos, orzuelos y hasta torcedura de manos y pies recibían el unto milagroso del tabaco en pasta para aliviar tanto dolor. Recuerdo que en un festival campesino que se realizó en la Casa Sindical de esta capital, me trajeron como músico alterno “disfrazado de hombre de campo” para completar el número de participantes exigido por la organización del festival. Pantalón de kaki, camisa blanca, alpargatas de suela y sombrero de caña. –Díganle a carreto que coma un tris de chimú y se lo unte en los pies para que parezca campesino de verdad, dijo el jefe de la delegación uribantina. Por Dios de mi madre santa que vomité tanto que me llegó un sabor a la boca del primer tetero que me dio mi mamá de aguamiel con leche en botella de lucky club y mamila plástica. Buej…

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