Opinión
Repelencias 598
sábado 10 enero, 2026
Carlos Orozco Carrero
“La culebra amiga de los niños” se ha consolidado en Pregonero como un evento hermoso de fin de año. Es un animal enorme de alambre, cartones y papel multicolor, donde los muchachitos juegan e interactúan con el animal más famoso de nuestras montañas. Cientos de metros recorre esta serpiente llevando sobre su cuerpo a muchísimos niños que la movilizan por todo el pueblo enfiestado. Agradecemos a la creatividad de los muchachos universitarios, quienes allá por los años 70 activaron a esta boa artificial para darle colorido al fin de año uribantino. Ya está recorriendo el mundo a través de las redes sociales esta culebra asombrosa de Pregonero, cariños.
Nueva pesa en Acirema, caballeros. Cumple con los requisitos exigidos para la pernicia paramera. Tiene sus ventiladores que giran a velocidades extremas y su respectivo muro para evitar la observación de la maniobra del pesero de turno. Esta carnicería cuenta con neveras grandes y enfriadores de puertas enormes donde muestran desde trozos de cañafístola al sereno hasta panes con destellos de finas hierbas en combinación con pepinos remojados con gotas de cundeamor en primavera. Precios justos allí, señores.
Hay personas que amanecen con el zambo atravesado por estos días de trasnocho navideño y fin de año. Una expresión para describir a los que pasan todo el tiempo con el ceño fruncido para dejar saber que la bravura les escurre desde la porra hasta las patas. –A mí me dan ganas de rir con el viejo Genaro y ese maldito malgenio que lo aparta del mundo terrenal y sus habitantes.
Ciclismo del bueno para todos, cariños. Dios quiera y este año La Vuelta al Táchira nos muestre lo mejor de este deporte maravilloso. Apoyaremos a Luisito Mora, paisano mío y extraordinario a la hora de las definiciones en los premios de montaña. No vemos en el chinchorro, señores.
Se paseaba la perrita, pizpireta y desnuda, por la plaza de la capital. Todos le admiraban su manera de caminar. Con estilo y donaire llamó la atención también de Firulais, can de costumbres ordinarias y gran observador de las hembras de la comarca. Nuestro perro se dio cuenta que la vecina caminaba sin ropa alguna y aprovechó para acercarse a una conversa romántica y formal: -Mamí, ¿por qué andas sin sostén y sin ropa interior, mostrando tus intimidades por estas calles tan peligrosas? –Porque no tengo dinero para comprar esas cosas -respondió la avergonzada perrita. –No te preocupes, mi amor. Ven conmigo que mi mamá tiene una tienda de ropa íntima y te voy a regalar prendas finas para que luzcas sexy cuando estemos juntos. Dicho y hecho. Firulais invitó a la hembrita y la convenció a que lo acompañara a un callejón oscuro. Al pasar el tiempo, se reencontraron perrita y perrito y el diálogo no se hizo esperar. –¿Qué pasó con las prendas íntimas que tu mamá me regalaría del almacén que tiene? –¿Tú crees que si mi madre tuviese un almacén yo andaría empeloto calle arriba y calle abajo? En cada esquina una historia.
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