Opinión
Repelencias 599
sábado 17 enero, 2026
Carlos Orozco Carrero
Cuentan unos campesinos parameros que en la primera Vuelta al Táchira, pasó por El Delgadito un ciclista que venía solo en la etapa de La Grita a Pregonero. Mucha neblina y se confundió en la Pate´gallina que lleva a Bailadores. El pedalista enfiló para abajo y cruzó como alma que lleva el diablo las curvas que conforman la M. Dicen que el atleta observó a los habitantes de aquellos parajes en sus faenas diarias de trabajo y ni una banderita en su recorrido en plena bajada. –¡¡Nooo!! Tienes que regresar al cruce para Pregonero, le dijeron. Ya podemos imaginar la reacción de este rutero anónimo que peló el pedal en aquella época de oro en el ciclismo mundial. “Cochise” Rodríguez llegaría al pueblo más lindo con casi 20 minutos de ventaja sobre Pachón y Penagos, quienes remataron para el segundo y tercer lugar, respectivamente. Se pudiera hacer un trabajo periodístico sobre ese recorrido colosal, donde se muestre en videos toda la magnificencia de la legendaria etapa. Aquí sí cabe lo de en cada curva una historia.
Toros en tardes de sol y arena, señores. Empieza la empujadera y los guelefritos de siempre pescuecean a ver quién los mete al coso de Pueblo Nuevo gratiñán. Botas, sombreros y camisas de cuadros son características de los enferiados de enero. Mientras, continuamos con la histórica veronda ferial en ASOGATA, acostumbrada por muchos amigos de la pernicia. Es importante mantener en el tiempo y cumplir con la consigna sagrada de: “El ultimo que llegue paga la ronda completa”.
En el circuito ciclístico de las avenidas España y 19 de Abril se repite la escena multicolor donde aficionados y pedalistas se funden en sudor, esfuerzo y aplausos para despejar clasificaciones generales que ubiquen camisetas y conversaciones sobre la historia de nuestro evento histórico. Pasa el clásico Montecarlo vinotinto abriendo la carrera. Viene el pelotón con el sonido de las bielas y el roce entre los tubulares y el asfalto. Las muchachas sobre sus pasarelas andantes arrancan suspiros entre los más jóvenes. Grupitos de sabihondos soltando anécdotas sobre tantas etapas vividas por cada uno. –Carreto, ¿es verdad que usted es testigo de la llegada a Pregonero del legendario “Cochise” Rodríguez? -Claro, hermano. Todos los paisanos contemporáneos de esa época lo vimos ganar allá. Por eso nuestro pueblo tiene la afición más conocedora de ciclismo en el mundo mundial, señores. Y si no me brindan otra, no les cuento más.
Esos maravillosos templetes los recorríamos con una pasión intensa los muchachos de anticos. Caminar para llegar a los bailes callejeros organizados por los vecinos en esas comunidades era de obligatorio cumplimiento. Y lo que es la vida, señores. No me gustaba ir al templete de La Ermita porque era lejos bajar hasta esa lejanía y ahora es visita obligada para la conversa intelectual y provechosa en el bodegón del Buen Estar cada sábado.
No hay que dejar morir la feria, paisanos. Carguemos una sillita de poco peso y echemos adelante para ver gente y que nos vean también antes que repartan orejas y rabos y ser testigos de lo que pasa en este maravilloso evento popular.
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