Opinión
Repelencias 604
sábado 21 febrero, 2026
Carlos Orozco Carrero
En el cementerio de Acirema ya no quedan tumbas en pie. La inmensa mayoría de ellas sufrieron las impías y malvadas acciones de los facinerosos para arrancar los metales que adornaban esas lápidas y demás adornos que las hacían tan llamativas que provocaba morirse y quedarse allí manque fuera de mentirillas. Solamente una de las más viejas conservaba su vieja cruz y cuatro pequeños cirios pegados al piso con la intención de que algún familiar piadoso de los que quedaban vivos por ahí o hasta los que morían en vida se acercara a prender una lamparita de aceite de pipa para no olvidar al que yacía en aquel olvidado rincón del camposanto. Se corría el rumor en el poblado sobre la tranquilidad y conservación de la tumba. Cuentan que quien se acercara con malas intenciones se quedaba privado allí, a la pata del frente donde aparecía una fotografía centenaria del propietario de unos huesos que no terminaban de convertirse en polvo como reza la máxima bíblica para tiempos de cuaresma. Ni los muchachos que pintan con sapolin algunas cruces en el día de los muertos se atreven a hacer sus menesteres allí. Por eso los mortales de este mundo prefieren caminar por el sendero misterioso del viejo molino para llegar a Acirema asi tarden más tiempo. En cada esquina una historia.
¿Hay necesidad de mostrar fiereza para jugar béisbol? Posiblemente los jugadores hoy día pensarán que mientras más desafiantes se vean frente a sus contrarios, mayor rendimiento lograrán y así los resultados traerán más dólares a sus cuentas bancarias. Yo creo que la cosa no es así. Fíjense que los japoneses nos dan ejemplos de pulcritud en sus presentaciones personales y sus uniformes limpiecitos los ofrecen en vista al público como un regalo de elegancia a la hora de empezar un partido en el mejor béisbol del mundo. Dicen que el arrogante Steve Garvey se cambiaba el uniforme si lo ensuciaba en una jugada donde se deslizara por el terreno mojado. La Señora Marge Schott, dueña de los Rojos de Cincinnati, exigía a sus jugadores una limpieza de barba y pelo para poder jugar en la gran maquinaria roja. Creo que por eso no me firmaron a mí. Bueno, ahora podemos ver que hasta chimú clarificado se untan por debajo de la barbilla para parecer más aterradores frente a la caja de bateo. Eso de nada sirve, comenta Vladimir Guerrero, exitoso pelotero dominicano que nunca utilizó esos ripios rufos.
Celebraciones por doquier en el bodegón del buen estar de La Ermita, cariños. Dulce, el tío Henry, Ricardo, Janeth y los otros que siempre cumplen cada sábado por aproximaciones ni siquiera probaron la torta. Un abrazo a todos.
Regresó de misa la vieja Refugio, tía de mi tía Pulqueria. Venía sonriendo debido a lo que dijo el sacerdote sobre tener enemigos en la vida. –Quién no tiene enemigos en esta iglesia, preguntó el hombre de la sotana. Solamente la tía Refugio levantó la mano. El sacerdote, sorprendido por la sinceridad de la vieja dama, le preguntó la edad desde el altar. –Yo tengo 94 años recién cumplidos. Y, ¿por qué no tienes enemigos, hija mia ? –Porque ya se murieron todos esos degenerados, padre. Todavía se ríe la anciana en la mecedora.
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