Opinión
Repelencias 608
sábado 21 marzo, 2026
Carlos Orozco Carrero
La celebración venezolana tan intensa es producto de la sangre caribe que corre por nuestras venas. Ganar El Clásico ante unos equipos tan bravos no es cualquier pajita en boca, caballeros. Y hay que seguir recordándolo con muchísima alegría para que nos sirva de aliciente en misiones futuras de muchísima dificultad.
Ustedes dirán que lo que aquí se dice no tiene importancia para la fama que se le da LAS REPELENCIAS en cualquier rincón del alma, cariños. Hace falta comentar que hemos ido perdiendo la forma de hacer empanadas con estilo agradable a la vista del comensal, aparte del sabor tradicional que este manjar internacional nos ofrece. Antes una empanadita se mostraba con sus respectivos repulgues, doñitas. Ahora achatan la masa descolorida vulgarmente y la sueltan al caldero que chisporrotea aceite achotado con el riesgo de que la señora Eduvina se lleve un dedo con ampolla provocadora de aguja caliente. Seguiré exigiendo empanada con repulgue tostadito, señores.
El deporte nos obliga a vivir millones de emociones encontradas por estos días. El Clásico Mundial de Béisbol nos sacó a pellizco limpio de nuestro entorno de confort para alborotar a los vecinos con tantos triunfos súper merecidos.
Es culpa de lo vivido en nuestra juventud que uno pueda recrear los episodios más hermosos del cine mexicano de los años 60 y 70. Podemos reconocer a los actores, directores y escritores de este cine latino, donde conocimos la cultura de este pueblo mexicano en todo su esplendor, con sus canciones e historias fantásticas. Una visita agradable al Bodegón del Buen Estar En La Ermita nos sorprendió al ver en la puerta del local a un caballero con un estilo de vaquero criollo. Todos lo miramos y pensamos en Gastón Santos, excelente rejoneador y actor mexicano, quien a lomo de su caballo blanco, nos alegraba la vida en el cine Parroquial de Pregonero. Bienvenido, Gastón, lo saludaron sus admiradores. Se incorporó al grupo de charlones y observamos cómo el visitante, aparte de rejoneador de renombre mundial, también fungía de repartidor insigne de maní y pasas por saquitos. A todos nos gustaban sus películas, menos a un amigo de todos, quien siempre ha preferido los films de El Chavo y todos sus personajes. En cada esquina una historia.
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