Opinión
Repelencias 610
sábado 4 abril, 2026
Carlos Orozco
Carlos Orozco Carrero
En los tendales de la carrera 6 de La Grita, última cuadra que recorre un finado en dirección al puente que lo lleva a su última morada, encontré en días santos una linterna en oferta que ofrecía un merolico, cuya fortaleza era su pila de litio y tiene la particularidad de lanzar una luz curva sin necesidad de apuntar a algún objetivo. Usted llega a la casa en horas de la noche y la falta de luz lo obliga a usar la linterna que digo. Oprime un botón y de inmediato la luz entra a la sala y enfila por todos los cuartos, pasillos, baños y solar sin necesidad de mover el aparato. La luz busca y alumbra totalmente el ambiente con su curvatura brillante, también ofrecía el merolico ojos especiales de ponerse en los dedos para buscar debajo de las camas o detrás de los escaparates algún objeto perdido. Hay que visitar la carrera 6 y sus tendales a punto de desaparecer.
Debemos solicitar a la Universidad del Pan un diplomado para que los alumnos conozcan de algunas bebidas de nuestra región. En tarde de neblina llegué a una panadería de parque Sucre de La Grita con el amigo Armando Sánchez y pedí una caspiruleta caliente y las jóvenes no entendieron nada. Lo mismo cuando solicité un cuchute o un currunchete. Son cosas simples que hace nuestra gastronomía andina apetitosa.
Encontraron el entierro el pasado Viernes Santo. Estaba en la pata del puente de San Francisco. Dicen que los borrachitos de la suerte sacaron la botija y aborrecieron el miche como maldición. Creo que salieron perdiendo. Qué hacen con tantas morocotas y no pueden tomarse un trago de Caricuenero sabroso. En cada esquina una historia.
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