Opinión
Repelencias 614
sábado 2 mayo, 2026
Carlos Orozco Carrero
La patrulla de la policía municipal nos sorprendió a todos aquella noche de serenata. El chofer de la unidad agarró la curva en la esquina a tal velocidad que el gendarme que iba agarrado de los tubos de atrás casi se sale por la fuerza centrífuga aplicada en sus manos desprevenidas. No había escapatoria debido al tapón de la calle que daba al callejón del viejo Melitón. Los uniformados lucían sus trajes azul oscuro, confeccionados de paño grueso con una línea brillante que atravesaba el pantalón por un ladito de arriba abajo. Un kepis del mismo color les estorbaba para correr detrás de los muchachos enamorados con sus instrumentos. Por eso llegué a sentir miedo cuando veía a los músicos de la Banda Bolívar por el enorme parecido de sus uniformes en las retretas y los paseos de calle dirigidos por el maestro Orduz. –¡¡Uno si es pingo, ala!!. En cada esquina una historia.
La edad no perdona, cariños. En días pasados se hizo un concurso de canciones infantiles cantadas por adúlteros contemporáneos. Casi todos los participantes arrancaron su intervención con el famoso tema “Los pollos de mi cazuela”. Ni una estrofa completa llegaron a entonar los viejos alegres. –Los pollos de mi cazuela no sirven para comer…Todos se quedaron mudos, buscando en su memoria la continuación de aquella letra que cantábamos hasta el hastío en los patios de nuestras escuelas. Pobre gente, caramba.
Muchos comentarios esperanzadores para los aficionados al ciclismo en el más amplio sentido del concepto deportivo. Pogacar sintió que el muchacho francés le respiraba en la espalda durante su escapada en Lieja. Seixas ofrecerá un espectáculo a futuro cuando conforme el trio de la muerte junto a Vingegaard en el próximo Tour de Francia. Listo el mueble con los respectivos chicharrones y el quesito ahumado, señores. Seremos testigos de este evento histórico, Dios mediante.
-¿De qué van a hablar ustedes cuando se reencuentren dentro de unos treinta años, muchachos? Seguramente la tecnología les ahorrará buscar recuerdos en su alimentada memoria en esos tiempos tan adelantados. Estarán fusionados a un celular extraordinario donde tendrán toda la información de los planetas. Lo que sí les puedo asegurar es que no conversarán de juegos, sancochos, paseos, grupos musicales, novias, giras y otras “travesuras” propias de los muchachos de los años 2026. -Se los puedo garantir, dice el tango.










