Opinión
Repelencias 620
sábado 13 junio, 2026
Carlos Orozco Carrero
Antonio Mora ha representado a su terruño con la gallardía de los grandes tachirenses, señores. Ejemplo a seguir por todos los hijos de esta tierra bendita en eso que llaman hombre de bien. Escritor de cuentos, poeta y pila inagotable de conocimiento compartido con todos. Humorista de altos valores y amigo de todos. Estamos tristes. Todo lo bueno que se pueda decir sobre un ser humano excepcional lo podemos hacer todos los que lo conocimos.
Terminó con resultados positivos el campeonato de softball categoría Super Senior en la liga del Club Latino. Mayores de 70 años en acción postinuda a la hora de un batazo cruzado entre dos por los jardines del campo deportivo. Terminamos con las olimpiadas en franca camaradería, compitiendo en tirar la cuerda, caminata, velocidad en correr las bases, natación, ping pong y bolas criollas para culminar con los equipos participantes en el torneo con una obra de teatro que arrancó aplausos de todos los presentes. Estamos listos para empezar un nuevo campeonato a la par del Mundial del futbol, cariños. Reconocimiento a Bernabé, a Blanquita, a las Cuchi babys y a todo el personal técnico que trabajó en cada evento realizado.
El chofer del camión cisterna hacía su recorrido con la tranquilidad de siempre. Había que llevar la gasolina a tiempo para surtir a sus paisanos en Pregonero. Desde Mene Grande, donde surtía su gandolita, hasta pasar por tantos pueblos bonitos que obligaban el tránsito hasta el pueblo hermoso. Pasó por El Vigía y enfiló hacia las tierras frescas de Tovar. Allí fue donde vio al muchacho con una maletica. Un estudiante universitario esperaba una colita hasta lo más lejos posible. El camión cargado venía empujado en un plancito para agarra vuelo y empezar la subida por el hospital de Tovar. No se podía detener para llevar al muchacho. Más arriba, pasando por Bailadores lo volvió a ver con su saludo humilde. Nada. Detrás suyo subía un camión cargado de hortalizas y le tocaba corneta para no dejar morir el motor en la pendiente. Llegando al Delgadito lo sorprendió el joven otra vez. Sospechó que algo andaba mal con esa figura sonriente que le insistía para que lo llevara en la gandola. Cuando pasó por la famosa pat´e gallina, aceleró para empezar la bajada y encontrarse con el páramo de La Negra y enfrentarse ya a oscuras con esa carretera infernal. Cerca de Sepulturas, estaba el estudiante pegado a una hebra de alambre, cerca del cementerio y con su ruego característico. Ya nuestro conductor sintió que algo sobrenatural lo invadía en la cabina del camión. No se detuvo en Boca de Monte para no verle la cara otra vez al perseguidor que lo seguía desde Tovar. Bueno, apreciados lectores. Después les cuento el final de esta aventura fantasmagórica que sufrió el chofer de la gandola que llevaba combustible para Pregonero. Me dan nervios. En cada esquina una historia.












