Opinión
San Antonio del Táchira: El Siglo XX y la Forja de la Ciudad Institucional (V)
martes 17 febrero, 2026
Alexis Balza
Si la historia de San Antonio en el siglo XIX fue de fuego y sismos, el siglo XX fue el escenario de su consolidación como eje político y social. En la hermenéutica de este periodo, no solo vemos el paso del tiempo, sino la construcción de un tejido institucional que dio respuesta a los desafíos de la modernidad, la salud y la educación, marcando la pauta de lo que hoy somos.
La Institucionalidad como Defensa
A medida que avanzaba el siglo pasado, San Antonio del Táchira se vio inmerso en las complejidades de la política nacional, desde Gómez, Pérez Jiménez hasta la transición democrática. En medio de los vaivenes del poder central, nuestra Villa Heroica supo construir sus propios pilares.
La educación y la salud no fueron concesiones gratuitas, sino conquistas de una comunidad que entendía que su ubicación estratégica exigía servicios a la altura. Analizar este tramo de nuestra historia es reconocer el esfuerzo de una generación de sanantonienses que, en la vida cotidiana y política, levantaron las escuelas y centros asistenciales que se convirtieron en el corazón latente de la frontera.
El Hito de 1967: Justicia, Soberanía y el Patrimonio Local
Uno de los momentos estelares en la defensa de nuestro gentilicio ocurrió en 1967, producto de un juicio valiente impulsado por el entonces Presidente del Concejo Municipal, el Dr. Marco Tulio Balza Mora.
Aquel fallo de la Corte Suprema de Justicia no fue un trámite administrativo; fue un acto de soberanía legal sin precedentes. La sentencia protegió los intereses sanantonienses frente a pretensiones que amenazaban su integridad, entregando finalmente la titularidad de la tierra al Distrito. Fue la demostración de que San Antonio del Táchira poseía la madurez jurídica y la valentía para defender lo que sus antepasados conquistaron en el fragor de la batalla y en la selva fundacional. Gracias a esta victoria legal, se pudo proyectar todo el desarrollo inmobiliario, urbano y comercial que definió la prosperidad de los años 70.
El Legado de Marco Tulio Balza Mora
No se puede hablar de la gestión y la memoria de San Antonio en ese siglo sin mencionar la labor de mi padre, Marco Tulio Balza Mora. Su paso por la gestión pública y su incansable labor historiográfica no solo fueron un servicio a sus contemporáneos, sino la semilla de esta investigación.
Su legado nos recuerda que la política, cuando se ejerce con amor a la tierra y rigor histórico, se convierte en un motor de progreso. Gracias a su visión y a la de tantos hombres de su época, San Antonio pudo navegar las aguas de un siglo convulso sin perder su brújula identitaria. Esa gestión es el espejo donde debemos mirarnos para recuperar la eficiencia y el orgullo hoy esquivos.
Al cerrar este capítulo de nuestra serie, queda claro que el siglo XX nos dotó de las herramientas institucionales para ser una ciudad líder. Sin embargo, ese brillo se ha visto empañado en las últimas décadas por un estancamiento que analizaremos en nuestra entrega final. La historia nos enseña que el poder central puede ser indiferente, pero la voluntad de un pueblo organizado es invencible.
En nuestra última entrega, abordaremos la crítica al presente y el mensaje de esperanza hacia el futuro. Porque, a pesar de todo, la promesa sigue en pie: San Antonio del Táchira resurgirá.
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