Opinión
Simón Bolívar de 1820 al 1821 en el Táchira
miércoles 14 enero, 2026
Néstor Melani Orozco
Desde las preciosas e históricas narraciones de Ubaldo García, el hijo de Pregonero, hoy maestro consagrado a Boconó de Trujillo, reseñándonos la presencia del General Bolívar, en este grito de América.
Hoy de saberes haber leído de las páginas de Fidel Orozco narrando como en finales de 1820 en aquellas Nochebuenas andinas, vísperas de enero, en aquel pueblo viejo de Lobatera después de La Grita, la ciudad Primogénita entre brindis de ditamo real y las alejandrinas de la Independencia, con tartas de los páramos; el Libertador recordaba su infancia de una estrella de Belén en San Jacinto y de los cantares escritos de Lino Gallardo, y desde allí Lobatera con casas coloniales y una Virgen de Chiquinquirá en la gracia de aquel tiempo de una adoración del pesebre; mientras se abría la gloria para en el venidero 1821. Con la gesta grande de Carabobo. Y ocho estrellas azules se marcaban en la franja amarilla del tricolor originario del almirante Miranda.
Lo dice el verdadero cronista de La Ciudad del Espíritu Santo, de haber recibido en los días cercanos a los santos inocentes al Guerrero camino de Bailadores y por cuarta vez haber dormido en la casa del balcón del llano de la Santa Cruz, de La Grita, del reverendo Fernando José García. Tiempos de guerra de siete años después de la Campaña Admirable de 1813. Con albas eternas y cantares de libertad. Con aquel año nuevo vestido de mantos de iglesias y perdones en los pueblos.
Donde dos siglos después lo afirmaron: Emilio Constantino Guerrero, en sus “Héroes de la Epopeya”. Monseñor Jesús Manuel Jáuregui, en el “Misionero” del Colegio Seminario. Josefa Melani de Olivares, “Isaura”, en sus “Facetas literarias”. Udon Pérez con su himno zuliano escrito en La Grita, y ahora en el filósofo José Pascual Mora, fundando la Academia Gritense, para enaltecer las ciencias, la historia y las culturas, en la presencia mayor del libertador en tierras del Río Táchira.
Y en testigos muy grandes haber visto una medalla de plata donde describía una “Nochebuena y la Pascua de Bolívar en el cantón de Lobatera”, reliquia simbólica allí en la colección del Museo de Morelani. Y desde aquel pueblo guardar su imagen en el bronce de la Feria de Chicago cuando las órdenes de Guzmán Blanco estaban revestidas de la inmensa presencia del “triángulo y el compás”. Y el pedestal geométrico en muchos años después de Fruto Vivas con campanas de amor a los hijos de los hijos eternos…
*Artista Nacional. *Maestro Honorario. *Doctor en Arte. *Miembro Cronista de la Academia de la Historia del Táchira. *Miembro Fundador de la Academia de La Grita. *Cronista del Municipio Jáuregui.








