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Inicio/Opinión/“Solidaridad: Virtud Cívica y Mandado Constitucional”

Opinión
“Solidaridad: Virtud Cívica y Mandado Constitucional”

jueves 2 julio, 2026

“Solidaridad: Virtud Cívica y Mandado Constitucional”

Julio César Hernández

DOS FENÓMENOS

Se han producido en diferentes sitios geográficos del país, par de terremotos, en efecto, a un terremoto, le siguió otro con pocos de segundos de diferencia, en lugares, muy próximos el uno del otro, todo lo cual ha traído como consecuencia dolor, tristeza, angustia y quien sabe que otros sentimientos o emociones. La pérdida de vidas aún no termina de contabilizarse, los heridos son por miles, hogares destruidos, la actividad educativa, laboral y económica, drásticamente interrumpidas, en fin, el país conmovido y movilizado solidariamente en favor de los que han sufrido los embates de esos terremotos.    

VALOR SUPERIOR

Quisiéramos destacar en esta aciaga hora de la Nación venezolana, el valor superior de la “solidaridad”, por ser esta, una manifestación ética y humana, que se concreta en realizaciones de socorro, en momentos difíciles de la vida individual o comunitaria, tales como ayudas a nuestros semejantes, que, por hechos, como los mencionados, han quedado golpeados psicológicamente, ante la súbita pérdida de sus familiares o allegados, o por la imposibilidad temporal de proveer a sus más elementales necesidades humanas; es allí donde el buen corazón y el espíritu de fraternidad de los venezolanos, debe prelar.     

ORIGEN

La solidaridad, puede considerarse como una virtud cívica, como un valor humano.  El término se usó por primera vez, en el siglo XVII en idioma francés, en una Europa de intolerancia religiosa, organizada como una sociedad de grupos cerrados. Sin embargo, es con el cristianismo, un siglo más tarde que se amplía su uso y significación para “referirse a la caridad con el prójimo”. El cercano, el que es hijo de Dios, por serlo es nuestro hermano, es la búsqueda del bien de todos. Se considera que, debe tener su origen en el seno de la familia, es allí donde se debe inculcar con más vigor, para luego extenderlo a la sociedad.

CARÁCTER

Importante, reconocer el carácter universal de la solidaridad, porque, se están conjugando por igual, los esfuerzos de los ciudadanos, para contribuir a salvar vidas y llevar alimentos, medicinas y demás bienes necesarios, para ello, como los esfuerzos de la comunidad internacional, americana y europea en particular, quienes decididamente, sin importarles el actual contexto político venezolano, han enviado rescatistas, caninos y muchos equipos que pueden coadyuvar, a salvar vidas; y que por lo demás, visibilizan la necesidad de que nuestro país, pueda contar con los medios necesarios, para atender estas tragedias.

FINALIDAD

Cuando se práctica la solidaridad, esta conducta o actitud debe estar dirigida a la protección y defensa de la dignidad humana, que es el núcleo central de los derechos humanos, “dado el valor racional, moral y espiritual de las personas”. La solidaridad implica entonces en tiempos de terremotos, por ejemplo, intentar difundir los rasgos característicos de los mismos, sobre todo, cómo actuar frente a las réplicas, desarrollar actividades para recolectar bienes que, contribuyan con la subsistencia de las víctimas, contribuir a encontrar desaparecidos, dar alojamiento, facilitar comunicaciones interpersonales, entre otras.   

De otra parte, la solidaridad humana se puede considerar como una reacción o un impulso natural de empatía y de reconocimiento del dolor ajeno, que motiva a apoyar a otras personas, en situaciones de vulnerabilidad, al quedar indefensas frente a calamidades o catástrofes como las presentadas en La Guaira, Caracas, Carabobo, Aragua, Falcón, Lara y otras regiones del país, que después de estos eventos, les quitó vidas y calidad de vida, ante lo cual no se puede ser indiferente o pretender desde organismos del Estado, centralizar, sin rendición de cuentas, las cuantiosas ayudas que se están enviando.     

ACTOS DE SOLIDARIDAD

En estos días de ocurrencia de peligrosos terremotos y sus réplicas, “cuidarnos unos a otros”, es un gesto de solidaridad humana básica. Ser solidario es una conducta que implica no sólo involucrarse en positivo en los problemas de las comunidades afectadas, “sin esperar recibir nada a cambio”, si no también, satisfacer la necesidad espiritual de ser útil, por ser otro sentimiento o convicción que, debe aflorar o fortalecerse, en estos días de diversas y complejas dificultades. A través de la solidaridad ciudadana, se estará fortaleciendo la cohesión social, para tratar de aliviar el dolor de las víctimas, de esos fenómenos telúricos.

ACTUACIÓN CIUDADANA

La población venezolana, “como integrante del Estado venezolano”, tiene el derecho-deber constitucional, de actuar decidida y solidariamente en ese sentido, de allí que, cualquier obstrucción a la creación de centros de acopio o agresión a esta forma de organización ciudadana, pudiera ser considerado un acto de violencia por razones políticas o ideológicas, lo que, sin dudas, en el actual contexto social, constituiría un acto de sabotaje, contra la iniciativa de miles de ciudadanos, por defender los derechos a la vida, a la salud, a la integridad física o emocional, de quienes aún, desgraciadamente se encuentran bajo escombros.      

PREVISIÓN CONSTITUCIONAL

El valor humano de la solidaridad, igualmente se encuentra contemplado en el vapuleado texto constitucional, que mientras se mantenga vigente, siempre deberá invocarse, para materializar que, lo que establece, debe cumplirse. Así su Artículo 2°, contempló la solidaridad, como un valor superior del Estado Democrático, Social de Derecho y de Justicia, ergo, es un ideal a seguir frente a la tragedia presentada, que por lo demás, debe ser protegido por el Poder Público, dado que, la noble y altruista misión, emprendida por los ciudadanos en ese sentido, no es otra que la de ayudar al prójimo.               

Es el valor de la solidaridad, dentro del Estado Democrático, Social, de Derecho y de Justicia, el que debe llevar a que, tanto el Poder Público como la misma población, asuman el compromiso de la “necesaria convivencia” de compartir y asumir las necesidades de los más débiles, como propias. En tal sentido, las anteriores tareas, son deberes constitucionales de los ciudadanos, los que adicionalmente deben “cumplir con sus responsabilidades sociales y participar solidariamente en la vida comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos, como fundamento de la paz social”.                       

FINALIDAD

Cuando se práctica la solidaridad, esta conducta o actitud debe estar dirigida a la protección y defensa de la dignidad humana, que es el núcleo central de los derechos humanos, “dado el valor racional, moral y espiritual de las personas”. La solidaridad implica entonces en tiempos de terremotos, por ejemplo, intentar difundir los rasgos característicos de los mismos, sobre todo, cómo actuar frente a las réplicas, actividades para recolectar bienes que contribuyan con la subsistencia de las víctimas, contribuir a encontrar a desaparecidos, dar alojamiento, facilitar comunicaciones interpersonales, entre otras.   

RESPUESTAS HUMANAS

De otra parte, la solidaridad humana se puede considerar como una reacción o un impulso natural de empatía y de reconocimiento del dolor ajeno, que motiva a apoyar a otras personas, en situaciones de vulnerabilidad, al quedar indefensas frente a calamidades o catástrofes como las presentadas en La Guaira, Caracas, Carabobo, Aragua, Falcón, Lara y otras regiones del país, que después de estos eventos, les quitó vidas y calidad de vida, ante lo cual no se puede ser indiferente o pretender desde organismos del Estado, centralizar, sin rendición de cuentas, las cuantiosas ayudas que se están enviando.    

Bajo las actuales circunstancias, lo ideal es que, tanto el gobierno interino, como los cuerpos de rescate nacionales e internacionales, “se muestren comprensivos con las víctimas y sus familiares”, que sean respetuosos con todos ellos, que, antes de discutir una opinión, tengan la capacidad de ser empáticos y ponerse en el lugar de ellos, pues están sintiendo una honda emocionalidad, al ver, como sus seres queridos o personas cercanas, fueron desaparecidos por esos fenómenos, de ahí que, una genuina solidaridad, deberá expresarse en un buen trato hacia ellas, así como brindarles, programas de salud pública en lo psicológico.        

FRATERNIDAD

Para la filósofa española Victoria Camps, la solidaridad es una “virtud pública“, esto es, el compromiso y la responsabilidad, que tienen los ciudadanos de actuar solidariamente cada vez que, las circunstancias lo exijan. Para ella, este valor humano y jurídico va más allá de la caridad o la compasión, concibiéndola como el complemento perfecto para una sociedad más fraterna y la base para revaluar o ampliar el concepto de “humanidad venezolana”, intentando construir una verdadera cohesión social, frente a esta tragedia, que necesita del concurso de todos, pues muchos de esos todos, sin distingo, se han ido.

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