Opinión
Tratamiento curativo al Tribunal Supremo de Justicia
jueves 20 agosto, 2026
Julio César Hernández
ANUNCIO
Se le ha anunciado al país que, en los próximos meses se reinstitucionalizará el Tribunal Supremo de Justicia, con la reforma de su ley, así como la designación de nuevos Magistrados, que han sido dentro del actual sistema político, pilares de la coalición dominante existente, dado que, desde su creación en 1999, han servido de escuderos a las decisiones del Poder Público dominante y en especial del Poder Ejecutivo, al que en todos estos años, nunca le dictó una sentencia gravosa a sus intereses, al contrario, todavía se recuerda como al inicio de un año judicial, los jueces presentes entonaban en el TSJ el uh ah…
RAZONES
A lo largo de años de revolución socialista y antidemocrática, se perdieron la idoneidad y la excelencia de los operadores de justicia, sin que se haya conocido en las diferentes circunscripciones judiciales del país, la institucionalización o existencia de jurados responsables para seleccionar jueces, que hoy en día, se juramentan provisionalmente en detrimento del principio de la “carrera Judicial”, en medio de un marco de incertidumbre para ellos, dado que, aún, son removidos o destituidos, sin procedimiento legal alguno, de lo cual se ufana el gobierno judicial, a pesar de ser responsable del no cumplimiento de las normas constitucionales, sobre ingreso y ascenso de jueces.
LO DESEABLE
Que tome protagonismo, en el proceso de designación de nuevos magistrados y magistradas, el llamado Comité de Postulaciones Judiciales, sobre todo, porque el mismo representa a la sociedad libre y democrática, que una vez nombrado, deberá dirigir su trabajo de preselección, a producir las mejores decisiones posibles, post calificación de los postulados, dadas las expectativas surgidas en torno a la institucionalización de actual sistema de justicia, necesitado de equidad, imparcialidad y decencia, a fin de poder recuperar la legitimidad ciudadana, lo que por supuesto irá ocurriendo en la medida que se obtengan resultados meritorios, para enaltecer la justicia.
EFECTOS
Con este anuncio, se ha dejado sin efecto, el proceso de postulación de nuevos magistrados que, ya se había iniciado, lo que seguramente habrá dejado moretones a lo interno de las huestes oficialistas, acostumbradas a lo largo de estos últimos años, a colocar fichas incondicionales y sin méritos, en la conducción del máximo Tribunal, pues esas condiciones iban a ser, las determinantes para el desempeño de las magistraturas, dado que, la idea no era administrar una justicia material, sino una justicia protectora de los actos y posturas del régimen gubernativo dominante, que con el tiempo, los convirtieron en sus protectores, y no, en un contrapeso institucional.
EVALUACIÓN
Se ha evidenciado entonces, una doble situación, que viene ocurriendo a nivel nacional, con el desempeño del Poder Judicial, la primera, es un rendimiento insatisfactorio de las instituciones judiciales, sobre todo, la de ciertas Salas del Tribunal Supremo de Justicia, concretamente la Constitucional y la Electoral, que en buena medida son corresponsables, de la crisis política existente en el país, después del 28 de julio de 2024 y la segunda situación, relacionada con el comportamiento ético de operadores de la justicia penal, que ha originado un altísimo cuestionamiento a la misma, por la gran cantidad de ciudadanos, privados de su libertad, motivado a razones políticas.
INCUMPLIMIENTO
La importancia del TSJ, se muestra en el conjunto de atributos de que está dotado legalmente, como: “gozar de autonomía funcional, financiera y administrativa”. En su carácter de rector del Poder Judicial y responsable a la vez, de la dirección, gobierno y administración del Poder Judicial, que le permite la elaboración y ejecución de su presupuesto, así como la inspección y vigilancia de los Tribunales de la República y de las defensorías públicas, aunque sin la coparticipación de la Sociedad Jurídica venezolana a la que excluyó discretamente en su ley de funcionamiento. Es por eso que, una de las razones, que lleva a su renovación total en los próximos meses, “es su falta de autonomía funcional”.
COLETAZO
La anterior prerrogativa constitucional, junto con la independencia, desde hace muchos años, quedaron hecha trizas, cuando el difunto Presidente Chávez Frías, ordenó en cadena nacional al Poder Judicial, en la rama penal, aplicar la pena máxima de 30 años a la Juez, María Lourdes Afiuni, por el ejercicio autónomo de su cargo de juez o, por ejemplo, cuando desde el Poder Ejecutivo, se ordenaba u ordena la liberación de presos políticos o se remueven repetida y discrecionalmente jueces, quienes para el Estado de Derecho, que contempla la actual Constitución, han debido gozar de estabilidad, luego de haber ingresado y ascendido, por concursos de oposición públicos, que han brillado por su ausencia.
SIGNIFICADO
Transformar al Tribunal Supremo de Justicia, significará revisar muchas de sus sentencias, sobre todo, las de la Sala Constitucional, que han avalado la participación en política de los efectivos de las Fuerzas Armadas, en actos políticos de la tendencia partidista oficialista, con lo cual se perdió aún más el contenido civilista de que está provisto el Estado Democrático vigente; también evitar que se accione esa jurisdicción, para declarar constitucionales un conjunto de leyes, que solo han servido, para castigar penalmente a la disidencia democrática que en sus juicios, contra el régimen, siempre resultó perdedora.
Institucionalizar el Tribunal Supremo de Justicia, pasará por tener en permanente funcionamiento a la Escuela Nacional de la Magistratura, con el fin de fortalecer, la formación de las juezas y jueces de carrera judicial, y para ello, deberán dar transparencia a sus actuaciones, informando a la opinión pública, sobre los convenios que puedan realizar con Universidades y otros institutos de formación, tendentes a la profesionalización de los Magistrados y todos los jueces, que integran el sistema de justicia; que ojalá incluyan además, a través de los Colegios de Abogados, a quienes ejercen la profesión, en las distintas jurisdicciones tribunalicias, por ser integrantes del Sistema Judicial.
DESIGNACIÓN
De otra parte, es importante que la ciudadanía esté enterada que, la designación de los nuevos magistrados, se hará de manera pública, por el denominado Comité de Postulaciones Judiciales, que tiene el carácter legal de órgano asesor, integrado por 21 miembros, designados por la Asamblea Nacional, de los cuales once (11) son integrantes de ese cuerpo deliberante; sin embargo, se anuncia que, ese comité, será renovado y ampliado, tal vez, con la intención de dar mayor participación a diferentes sectores de la Sociedad Civil, que en la actualidad, se encuentran en minoría ante los diputados del PSUV, que al designar magistrados, han aplicado su pírrica mayoría, para imponer a sus fichas, en contravención al principio constitucional de que todos los ciudadanos tienen iguales derechos para acceder a cargos públicos.
OXIGENACIÓN
Un renovado Tribunal Supremo de Justicia, significará un refrescamiento de cada una de sus Salas, las que, en estos 27 años de hegemonía oficialista, no han dictado ninguna sentencia de relevancia contra el Poder Público oficialista, lo que, en tiempos anteriores al advenimiento del chavismo, se denominaban “sentencias líderes”; ahora en lo que sí, se ha esmerado el alto Tribunal, es en crear, vía sentencias, privilegios y prerrogativas en favor de la Administración Pública por ejemplo, que ha ocasionado que muchas personas, no hayan podido obtener satisfacción a los distintos reclamos que le han hecho a este Poder, al acceder a la jurisdicción.
Oxigenar al TSJ, pasará por aplicar el mandato constitucional, que dispuso que la jurisdicción contencioso electoral, corresponde tanto a la Sala Electoral, como a los Tribunales que determine la ley, lo que deja al descubierto que, durante años se concentró indebidamente esa potestad en la mencionada sala, por parte de los órganos del Estado venezolano, para indudablemente, controlar las elecciones de distintos sectores del país, ante la falta de contrapesos institucionales, muchas de las cuales de ahora en adelante, podrán ser sometidas al control judicial ordinario, lo que sin duda, permitirá un mayor acceso a la jurisdicción mencionada.
ARDUA LABOR En fin, al parecer se termina con la colonización del Tribunal Supremo de Justicia, cuya institucionalización, debe ser el comienzo de una exigente labor, que luego seguramente revisará, las diferentes instancias tribunalicias, a las que se deberá dotar de normas y procedimientos eficaces, que aseguren las garantías procesales contempladas en favor de los ciudadanos; que se esmerará para que el sistema de justicia, se robustezca con el ingreso mediante concursos públicos de oposición, de abogados y abogadas estudiosos, con trayectoria y honestidad, para que, frente a todos ellos, los ciudadanos tengan mecanismos de comunicación y defensa, que hagan realidad, el postulado de que es un TSJ, que aplica la justicia de manera autónoma e independiente
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