Opinión
Un 8 de mayo en la literatura de La Grita
miércoles 6 mayo, 2026
Néstor Melani Orozco *
Habrá que revisar el tiempo de aquella ciudad del Espíritu Santo consagrada a los hechos del “Ateneo Luisiano” de 1891. Y poder revestir los recuerdos debajo de los fresnos, los magnolios y los cipreses de la plaza vieja del convento y un día revisar las oratorias desde sus discursos a la poesía y del sonido del viento moviendo el mármol del mástil de la columna del Calvario al poderoso significado ecológico del relámpago del Catatumbo.
Así vimos entre los relatos y testimonios a la Poetisa Isaura, a quien en 1968 la escritora Gloria Stolk bautizó como “La Alondra de los Andes” en su homenaje en el Salón de Lectura de San Cristóbal para decirlo desde Mariano Picón Salas, del interesante Aurelio Martínez Mutis y hasta el continental Teodoro Gutiérrez Calderón.
El autor de “La Mujer de las Manos Cortadas”. “Isaura”, Josefa Catalina Melani Pieruzzini. La esposa del regente de “La Casa Bruguera”, Don Carlos Olivares.
Ella nació un 8 de mayo de 1862, en plena presencia del eco de Guzmán Blanco y los tiempos hermosos de aún la bandera de Garibaldi portando la guerrera de Bolívar que le regaló Manuela Sáenz en Paita del Perú en 1851, para unir los Estados de Italia. Hija del escultor y músico italiano Doménico Melani Serena y de María Teresa Pueruzzini Lucani y de ser la sobrina de Alexandro Pieruzzini, el primer violín de Giuseppe Verdi en Venecia y más de Dios convertirse en muchos años en la tía paterna y adorada de Pepe Melani. Así, Isaura marca un siglo junto a su fiel amigo J. M. Jáuregui y vive el sentimiento de Emilio Constantino Guerrero al convertirse en presidente interino de la República en los años del General Gómez. Y autor del “Derecho Internacional Aéreo”. De invitar personalidades a su casona desde Eleazar López Contreras, Jesús María Sánchez Carrero, Pedro Centeno Grau el ingeniero del Gran Ferrocarril del Táchira y hasta lo insigne de Tito Salas. De Isaura escribirse cartas con Gabriela Mistral, la chilena Premio Nobel literatura y hacerse gestora del cambio de Distrito Crespo por el nombre del padre Jáuregui.
Más de idealizar al presidente del estado Táchira y ella mandar a realizar el monumento del levita educador y sacerdote a su amigo escultor Alejandro Pistoia en Florencia, Italia. Y el día de la inauguración de la Plaza Jáuregui, aquel 1° de agosto de 1914, ella, en su discurso le dio a la ciudad el calificativo de “Ciudad Atenas del Táchira” como una llama eterna de La Ciudad Infinita… Hoy 8 de mayo, a los 164 años del natalicio de la promotora de la Cultura en el Táchira y señora de las letras andinas, e hija de la Ciudad de La Grita, donde su busto deberá de nuevo trasladarse al Salón de Sesiones y Honor del palacio municipal y devolverle la placa de su plaza en el barrio de la humildad de Fátima en lo más humano a su valor en la ilustrada y la ciudad de la eterna primavera.
Ayer encontré en mi biblioteca su Discurso al ingresar ante la Sociedad Salón de Lectura y medité sobre nuestra Grita, aquella ciudad de encantos; ahora nueva, mutilada en su arquitectura y guardando los legados inmensos de sus orígenes ancestrales y mucho más en la heredad de las letras, de quien Isaura pudo realizar en los sentidos de recibir en 1899 al insigne poeta y médico José Gregorio Hernández y de la voz de José Rafael Pocaterra invitar a Marcos León Mariño a pintar el lienzo del “Purgatorio” para cederlo en préstamo a la iglesia de los Ángeles en 1916 y ese año presenciar la poetisa como en su estancia de su casa de patios coloniales al músico, médico y poeta hijo de Maracaibo quien componía “El Himno del Estado Zulia” en la ciudad gritona del Táchira. De oír las huellas hirientes de la dictadura y de recibir a la Congregación Eudista francesa para fundar el Seminario “Kermaria” mucho de las verdades de ser testimonio de la labor de Monseñor Edmundo Vivas y de Recibir a Rómulo Gallegos en 1945 viniendo el autor de Doña Bárbara en la búsqueda del legendario Reinaldo Flores, “Señor de los Páramos”, todo en cada momento de aquella ciudad desdibujada en la niebla. Y de las letras y versos de aquella mujer consagrada a los linderos hermosos de la poesía. Y La Grita guardó los testamentos, quien ahora pareciera ser herida y ahora Primogénita y sólo sabe guardar los silencios. Dese la Casa de Isaura desaparecida y sus manifestaciones literarias perdidas aún en el camino de las montañas y el sentir verdadero de las letras. Porque hace años de viajeros aprendimos a razonar por nuestros personajes y de cada memoria a revivirlos como oraciones del alma.
Aún con nuestros profesores del Castellano y de las fuentes de la literatura de empezar a enseñar a los niños, a los jóvenes sobre nuestros verdaderos escritores para que de semillas se pueda saber el ayer de un padre Jáuregui escritor. De Emilio Constantino Guerrero, de este Antonio Quintero García, de Epifanio Mora. Fidel Orozco. En la obra de Arturo Croce, de Pedro Romero Garrido, Ricardo Acosta, Hugo Baptista, Domingo Lupi, José Ramón Parra, Ana María Dulcey, Hugo Colmenares, Rafael Rojas Pérez, Luis Mora, Hildamar Escalante de Tesser, Hugo Rangel, Máximo Labrador, Elías Camacho Zambrano, Fanny Zulay Rojas, Asdrúbal José Millán, Macario Sandoval, Carlos Moncada y José Pascual Mora quiénes desde las raíces enaltecieron la escuela de Isaura. Y de amor verdadero afirmaron lo más consagrado de un destino de la ciudad de los poetas. Isaura falleció un 19 de noviembre de 1947 en su casona de la calle Miranda de la dichosa ciudad antigua. Ofrendando una plegaria al niño romano qué le trajo de regalo a su compadre Monseñor Jáuregui en 1897. Entre rosas y hortensias y la pureza de su poesía.
*Artista Nacional. Premio Internacional de Dibujo Joan Miró 1986. Barcelona. España. Maestro Honorario. Doctor en Arte. Cronista de La Grita. Fuente: Facetas “Literarias de Isaura”. Publicación el Salón de Lectura de San Cristóbal 1967. Anuario del Instituto Civil Jáuregui. Edmundo Vivas. 1947. Escritos sobre “Isaura” encontrados de Mons. Raul Méndez Moncada. 1959. Relato Oral. Ana Mireya Baptista. Hija de Isaura. Chacao. Caracas 1968. Pepe Melani “La Copa del General Sánchez Carrero” 1981.









