Opinión
Venezuela después del terremoto: ¿Un plan de reconstrucción o un plan de gobierno?
sábado 4 julio, 2026
Carlos Casanova Leal
Si bien el 3 de enero 2026 la extracción cambió la línea del tiempo, no menos cierto es que el terremoto volvió a cambiarla. El sacudón fue de tal magnitud, que las previsiones para avanzar en un retorno a la democracia y a la Venezuela productiva, también obliga a cambiar de ruta.
Para entrar en la cuestión sobre qué necesitamos, si un plan de reconstrucción o uno de gobierno, es vital admitir que el terremoto reveló con dureza lo que sabemos, pero, además, quedó demostrado y comprobado que el Gobierno, al no tener respuesta, evidencia que no existe; cuando se necesitó la pala, la inyectadora, los militares en sitio, ambulancias y pare de contar, no había nada, y sigue demostrándose que no hay nada.
Este gobierno no gobierna a nadie, todas sus instituciones, organismos y ministerios, están vaciados en competencias y presupuestos, simplemente no tiene cómo responder.
Usted que me lee, sabe que siempre he sido partidario del criterio de que se debe contar con un gobierno que nos lleve del actual régimen y sistema a uno republicano de democracia liberal; del socialcomunismo al capitalismo se requiere de un tránsito, un gobierno distinto al que tenemos entre otras razones, pero ahora probadas de que ni siquiera para las responsabilidades mínimas es capaz, con lo que creará más tensiones y frustraciones en la sociedad con sus propias manifestaciones.
Creo no equivocarme, pero la propia administración Trump debe haberse percatado de la incapacidad de los actuales titulares. No le sirven para resolver nada y solo para recibir órdenes; y esto tiene otra consideración, y es el hecho de que en EE.UU. sobran los Lobby, en la Casa Blanca, en Mar-a-Lago, en la secretaría de Estado, en el Congreso, y todos esos lobbies son económicos, que poco les interesa qué gobierno esté.
El debate en Venezuela debe partir de la admisión de la realidad que vivimos, se requiere “plan de gobierno” cuando se administra normalidad, que ofrece una propuesta programática, mirando asumir la conducción del Estado, con sus instituciones, ministerios, poderes públicos en funcionamiento horizontal y vertical, con competencias y presupuestos asignados; esto es con las reglas del juego institucional y de infraestructura operativas, funcionando, electricidad, agua, hospitales, seguridad y otras sobre las cuales se proyectan políticas públicas sectoriales; por ejemplo, bajar los impuestos, modificar el currículo escolar, y otras políticas; lo proyecta en el tiempo de su período de gobierno; su propósito: Optimizar, mejorar o reformar lo que ya está funcionando.
Por el contrario, “el plan de reconstrucción” es el esfuerzo fundacional donde no hay normalidad a la cual regresar toda vez que el terremoto socialista del chavimadurismo acabó con el modelo conforme al cual la sociedad crea su propia riqueza dejándonos en absoluta pobreza, y que el segundo terremoto de orden natural demostró que ya este gobierno no tiene nada.
Los planes de reconstrucción se aplican a escenarios post-conflicto ¿Lo hemos tenido claro que se han tenido y se mantienen?; en escenarios postdictaduras, ¿la tenemos? Claro que la tenemos y la sufrimos, se aplica en escenarios post catástrofes ¿Tenemos una catástrofe? Claro que la tenemos, la estamos viviendo, dicho de otra manera, el entramado institucional, social y económico fue destruido sistemáticamente hasta llegar a esta ruina; no hay normalidad a la cual regresar, hay que construirla nuevamente.
Las instituciones no funcionan y quedó probado semanas atrás, y las que vienen se demostrará igual, las leyes están distorsionadas o no se aplican, la Constitución se desaplicó, la infraestructura quedó en escombros, el tejido social fracturado, en este escenario entonces se debe avanzar con una estabilización macroeconómica urgente y una refundación institucional, una nueva arquitectura del Estado para enfrentar la emergencia.
Fíjese, aquí no se discute primero cuál educación voy a impartir, se discute es cuántas escuelas quedaron, con qué maestros, cuántos techos y baños hay que reparar. Hacer inventario de lo que sobrevivió, el plan de reconstrucción aborda la emergencia, y proyecta el mediano y el largo plazo con un plan para fijar la meta en la próxima generación, ya no será para la nuestra.
Tenemos que trabajar en el plan de reconstrucción para nuestros hijos, ese horizonte no lo veremos, pero tendremos la satisfacción que luchamos creando las bases de su felicidad.
Esta etapa de la vida institucional le corresponde a la tecno política, a los mejores y a los expertos.
Reubiquemos el debate para que el gobierno de EE.UU. que tutela el país reordene sus prioridades en un gobierno que reconstruya en los términos expresados.
Dios bendice a los venezolanos.











