Política
Frontera Táchira-Norte de Santander: Entre fuga de talentos y desequilibrios
sábado 18 abril, 2026
Exigen apertura de los puentes las 24 horas para dinamizar la economía binacional.
Los dirigentes políticos Juan Carlos Palencia y Arturo Molina analizaron la compleja realidad que atraviesa el eje fronterizo, centrando el debate en dos pilares fundamentales: La educación transfronteriza y la urgencia de reactivar el comercio binacional bajo nuevas reglas jurídicas.
Educación: Un modelo binacional necesario
El debate inició con una cifra alarmante: Aproximadamente 19.000 niños y jóvenes venezolanos cruzan diariamente la frontera desde el Táchira hacia el Norte de Santander para recibir educación. Arturo Molina destacó que esta fuga de talentos a temprana edad responde a una crisis sociopolítica y a la falta de inversión en infraestructura del lado venezolano.
Molina propuso formalizar lo que denominó una “educación binacional”: “No hay una alianza entre ambos gobiernos que permita establecer una política educativa binacional; por ejemplo, una cátedra de frontera para que del lado colombiano se enseñe no solamente su geografía e historia, sino también la venezolana, y viceversa”.
El dirigente advirtió que la falta de este convenio está generando que los jóvenes venezolanos pierdan su identidad nacional al formarse exclusivamente bajo el sistema de valores del país vecino.
Por su parte, el exdiputado Juan Carlos Palencia subrayó que la educación en Colombia se ha vuelto la opción preferida debido a que garantiza clases todos los días, programas de alimentación escolar (PAE), transporte desde los puentes y asistencia médica, beneficios que han desaparecido o se han deteriorado profundamente en las instituciones venezolanas.
El comercio: De la frontera más activa al desequilibrio actual
En cuanto al intercambio comercial, Palencia señaló que existe una “desbalanza” crítica. Mientras que en el pasado el comercio llegó a superar los 8.000 millones de dólares, el año pasado apenas alcanzó los 2.000 millones, siendo en su gran mayoría exportaciones de Colombia hacia Venezuela.
Palencia fue enfático al reclamar la falta de una “taquilla única” en las aduanas venezolanas, denunciando que la burocracia actual retrasa los procesos hasta siete días, a diferencia de las 24 o 48 horas que toma en Colombia. “Para cada solución, algún organismo venezolano le pone un problema”, sentenció.
Asimismo, Molina complementó esta visión señalando que “un país no puede avanzar si no tiene mano de obra calificada” y que la industria venezolana está paralizada porque “el gobierno no entiende que el sector privado es fundamental para alcanzar el desarrollo”.
Ambos coincidieron en que sin créditos bancarios y con un encaje legal asfixiante, el empresario tachirense difícilmente puede competir con la producción colombiana.
Como soluciones inmediatas para revitalizar la región, los dirigentes políticos plantearon puntos clave: Decretar al Táchira como Zona Económica Especial, una exigencia para que todo el estado, y no solo municipios aislados, goce de incentivos arancelarios. Además, el retorno a la Comunidad Andina de Naciones (CAN): Palencia urgió al Gobierno a reingresar a este organismo para recuperar convenios internacionales de integración.
La propuesta final fue la apertura de la frontera las 24 horas del día para dinamizar la economía y acabar con las irregularidades que ocurren durante las horas de cierre.
Arturo Molina concluyó con una reflexión sobre la naturaleza de los límites territoriales: “No entiendo por qué los gobiernos se centran en hacer que las fronteras sean muros cuando deben ser puertas abiertas para que fluya cualquier tipo de intercambio”.
El programa cerró con un llamado a las autoridades de Caracas y Bogotá para que dejen de ver la frontera desde una “miopía ideológica” y comiencen a escuchar a los ciudadanos que viven diariamente la realidad del puente. // Maryory Bustamante
Destacados










